El mayor portaaviones del mundo se posiciona frente a las costas de Haifa en un despliegue militar sin precedentes de Estados Unidos. Su arribo coincide con la evacuación del personal no esencial de la embajada estadounidense y el fracaso reciente en las negociaciones nucleares.
La tensión en Oriente Medio aumenta con la llegada este viernes del USS Gerald R. Ford a las aguas del norte de Israel. Este portaaviones, el más grande de la Marina estadounidense, se suma a la considerable movilización ordenada por el presidente Donald Trump, constituyendo la mayor concentración de fuerzas militares de Washington en la región desde la invasión de Irak.
Importante despliegue en Haifa y Tel Aviv
Proveniente de una parada técnica en Creta, este coloso naval ha tomado posición cerca de Haifa, uno de los puertos estratégicos principales de Israel. Este movimiento forma parte de un esfuerzo coordinado:
- Incremento aéreo: En la madrugada del viernes, más de veinte aviones cisterna aterrizaron en el aeropuerto Ben Gurión, sumándose a la docena de cazas furtivos F-22 que llegaron el pasado martes.
- Presión naval combinada: El USS Gerald R. Ford complementa al USS Abraham Lincoln, que ha estado desplegado en el Golfo Pérsico desde enero, generando una presión naval conjunta alrededor de la República Islámica de Irán.
De operaciones en el Caribe a presencia en Oriente Medio
El USS Gerald R. Ford ha sido clave en la estrategia exterior estadounidense recientemente. Tras su participación en la presión sobre Venezuela y en la operación para capturar a Nicolás Maduro en Caracas a comienzos de enero, el portaaviones fue ordenado por el presidente para reforzar la frontera oriental ante el estancamiento de las negociaciones con Teherán.
Las conversaciones sobre el programa nuclear iraní terminaron el jueves sin acuerdos, mientras Washington mantiene una postura basada en la amenaza militar como herramienta para presionar diplomáticamente.
Evacuación en la embajada y medidas de seguridad
La situación ha llevado a la misión diplomática estadounidense en Jerusalén a adoptar medidas precautorias. Con la llegada del portaaviones, la embajada aprobó la salida de su personal no esencial y de sus familiares ante el aumento de riesgos de seguridad.
“Se recomienda considerar la salida de Israel mientras existan vuelos comerciales disponibles”, señala el comunicado oficial, que también alerta sobre restricciones de movimiento para funcionarios en áreas sensibles como la Ciudad Vieja de Jerusalén y Cisjordania, debido a posibles «incidentes inesperados».
Con dos portaaviones en posición y la reducción del personal diplomático, la región enfrenta un momento crítico de incertidumbre donde cualquier incidente podría desencadenar un enfrentamiento directo entre las potencias involucradas.
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