El Real Madrid consiguió los tres puntos en Mestalla tras imponerse al Valencia con tantos de Carreras y Mbappé en un duelo apagado que, a pesar del resultado favorable, generó más interrogantes que certezas para el equipo blanco. Este triunfo mantiene a los de Arbeloa a un punto del Barcelona en la tabla, mientras que la afición valencianista despidió a su equipo con pañuelos y demandas de dimisión para el técnico Corberán.
El conjunto madrileño afrontó el encuentro en Valencia con ausencias destacadas —Bellingham, Vinicius y Rodrygo— que obligaron a reestructurar el mediocampo con un enfoque más físico que creativo, integrado por Valverde, Tchouameni y Camavinga. Esta configuración otorgó algo de solidez, aunque sin mejorar significativamente la fluidez en el juego. Bajo la presión y exigencia del Mestalla, los blancos mostraron un rendimiento lento y previsible durante gran parte del choque.
Por su parte, el Valencia optó por un sistema con tres centrales y carrileros largos para cerrar espacios y buscar transiciones rápidas. Sin embargo, esta estrategia apenas generó peligro real. El ritmo del partido fue bajo y las oportunidades claras escasas. Mbappé, el jugador más activo del Madrid, creó las opciones más peligrosas en la primera mitad, aunque sin precisión en el remate. El joven David Jiménez también intentó su suerte, pero el marcador permaneció sin cambios hasta el descanso.
Tras el descanso, la dinámica del partido continuó prácticamente igual. El Madrid dominaba, pero sin profundidad, mientras que el Valencia no lograba superar la última línea rival. La escasez de creatividad y de ocasiones claras hacía prever un empate. Sin embargo, en un momento clave, Carreras destacó. El lateral se internó por izquierda, superó a su marcador y, con algo de fortuna tras un rebote, definió con un disparo que sorprendió a Dimitrievski para abrir el marcador.
Este gol revitalizó el encuentro. El Valencia respondió con un remate al palo de Lucas Beltrán que pudo significar la igualdad, pero el Madrid halló espacios para avanzar. Arbeloa dio entrada a Trent y Brahim para aprovechar esa ventaja, y una jugada entre ambos originó el segundo gol. Brahim asistió a Mbappé, quien definió con su habitual eficacia para sentenciar el partido.
Con el 0-2 el partido quedó prácticamente decidido, lo que provocó la reacción de los aficionados locales. Mestalla despidió a su equipo entre silbidos y peticiones de dimisión hacia Corberán, reflejo del descontento generalizado de una afición que percibe al equipo sin dirección ni progreso.
Aunque el Madrid logró la victoria, su juego sigue mostrando carencias. El resultado le mantiene en la lucha por el título de Liga, pero su rendimiento dista de su mejor nivel. En cambio, el Valencia queda sumido en la incertidumbre, sostenido más por el apoyo de su público que por sus actuaciones en el campo.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















