Residir sin acompañante implica un coste adicional de hasta 760 euros al mes. Expertos advierten que, sin una adaptación del sistema al incremento de hogares unipersonales, la economía nacional podría enfrentar serias dificultades.
España está experimentando un cambio demográfico notable que confronta su actual estructura económica. Según proyecciones del INE, hacia 2039, los hogares unipersonales se convertirán en la norma, alcanzando los 7,7 millones (un 33,5% del total). No obstante, tanto el mercado inmobiliario como el sistema fiscal y el consumo permanecen enfocados en un modelo familiar que desfavorece a quienes viven de forma independiente.
Desafíos en vivienda y suministros
El sector inmobiliario refleja con mayor claridad esta desigualdad. Las personas que viven solas destinan, en promedio, un 40,2% de sus ingresos a cubrir gastos de vivienda, superando las recomendaciones para una salud financiera adecuada.
- Coste superior: Arrendar y mantener una vivienda de manera individual cuesta entre un 30% y 40% más por persona que si se compartieran gastos con otros.
- Barrera económica: Mientras que una pareja con ingresos medios puede acceder a la compra de una vivienda, un individuo solo debería percibir cerca de 60.000 euros anuales para sostener un nivel de vida similar y ahorrar.
Desventajas en el consumo individual
Desde la compra de alimentos hasta servicios digitales, el sistema fomenta el consumo colectivo. Los productos en formato individual presentan un sobreprecio que oscila entre el 10% y 20%, sumado al desperdicio ocasionado por productos que caducan antes de ser consumidos.
“Muchos artículos están diseñados pensando en unidades familiares, lo que obliga a afrontar mayores costos por unidad”, señala Elizabeth Wakefield, asesora financiera.
Incluso plataformas de streaming como Netflix o Spotify, así como seguros de hogar, ofrecen tarifas más bajas por usuario solo si se comparten, una ventaja que no está disponible para quien administra sus finanzas de forma independiente.
Un desafío para el futuro económico nacional
Este problema ha trascendido el ámbito doméstico para transformarse en un riesgo macroeconómico. Ernesto Campos, docente de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), subraya varios aspectos críticos:
- Mayor vulnerabilidad financiera: El riesgo de pobreza entre quienes viven solos es del 25,6%, comparado con el 11,5% en hogares con más adultos.
- Dificultad para acumular patrimonio: Las limitaciones para ahorrar obstaculizan la adquisición de vivienda, reduciendo los activos para la jubilación.
- Carga impositiva: El IRPF no incluye deducciones específicas para hogares unipersonales, equiparando a quienes enfrentan gastos en solitario con los que los distribuyen entre varios miembros.
A largo plazo, esta “economía de la soledad” podría frenar el crecimiento del PIB español —donde el consumo privado representa el 55%— y aumentar la presión sobre el sistema público de pensiones, dado que una generación llegará a la jubilación con menos ahorros y sin la ventaja de economías de escala domésticas.
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