El Gobierno ha decidido reducir la deuda de las comunidades autónomas en más de 83.000 millones de euros dentro del sistema de financiación. Esta iniciativa, impulsada tras la demanda de ERC durante las negociaciones con Cataluña, ha provocado un debate político considerable.
Desde el Ejecutivo aclaran que no se concede un beneficio exclusivo a ninguna región, sino que se aplica un mecanismo general para aliviar la carga financiera de todas las comunidades. “No es cierto que esta medida favorezca a Cataluña”, afirmaron fuentes oficiales.
El Partido Popular se ha mostrado en contra de esta medida, considerándola una concesión al independentismo catalán y una desigualdad respecto al resto de ciudadanos. Según esta formación, la decisión infringe el “principio de igualdad” entre comunidades y cuestiona la unidad del Estado.
La medida, que afecta a todas las autonomías que participan en los mecanismos extraordinarios de financiación, busca facilitar la recuperación financiera regional y aliviar la presión sobre los servicios públicos, en un contexto de deuda elevada tras la crisis económica y sanitaria.











