CEUTA.— Miguel Ángel Pérez, delegado del Gobierno en Ceuta, ha respaldado la actuación de la administración central durante la crisis migratoria ocurrida a finales de julio. En la conferencia de prensa de este miércoles, Pérez afirmó que no tiene previsto renunciar y aclaró que las informaciones anteriores a los hechos de los días 30 y 31 de julio solo señalaban una «situación migratoria complicada y grave», pero sin prever la escala que finalmente se presentó.
«No aceptaré que se cuestione el trabajo desarrollado desde esta Delegación del Gobierno, porque lo sucedido el 30 de julio superó cualquier medida que se hubiera podido implementar», destacó el delegado, subrayando que la actuación se basó en las circunstancias conocidas en ese momento.
Comunicaciones con Interior y aclaraciones sobre el CNI
Pérez expuso la secuencia de alertas e intercambio de datos ocurridos en las semanas previas al incidente:
- 24 de julio: El delegado remitió un informe al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Migraciones alertando sobre el «progresivo incremento de la presión migratoria», atribuido a un «intenso efecto llamada» derivado de la sentencia del Tribunal Supremo que prohibía rechazar a migrantes en el mar.
- 27 de julio: Tras superar las 1.000 entradas en una semana, se efectuó una reunión con el Gobierno de Ceuta que culminó en un comunicado conjunto declarando situación de emergencia.
- Contactos con el CNI: En cuanto a los intercambios entre un integrante de su equipo y el CNI, Pérez explicó que consistieron en un «envío de información documental» y no en una alerta formal sobre una entrada masiva. «Cuando el CNI comunica una alerta, lo hace a través de los organismos oficiales correspondientes mediante un sobre cerrado, no por WhatsApp a un cargo de menor rango de esta Delegación», aclaró.
Aunque durante este período se reforzaron los efectivos de la Guardia Civil, principalmente en el Servicio Marítimo, el delegado reiteró que desde la Institución «no se cometieron errores» y afirmó que era inviable prever el nivel de llegadas que finalmente saturó los dispositivos de seguridad.
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UNIRME GRATIS AL CANALCEUTA.— Miguel Ángel Pérez, delegado del Gobierno en Ceuta, ha respaldado la actuación de la administración central durante la crisis migratoria ocurrida a finales de julio. En la conferencia de prensa de este miércoles, Pérez afirmó que no tiene previsto renunciar y aclaró que las informaciones anteriores a los hechos de los días 30 y 31 de julio solo señalaban una «situación migratoria complicada y grave», pero sin prever la escala que finalmente se presentó.
«No aceptaré que se cuestione el trabajo desarrollado desde esta Delegación del Gobierno, porque lo sucedido el 30 de julio superó cualquier medida que se hubiera podido implementar», destacó el delegado, subrayando que la actuación se basó en las circunstancias conocidas en ese momento.
Comunicaciones con Interior y aclaraciones sobre el CNI
Pérez expuso la secuencia de alertas e intercambio de datos ocurridos en las semanas previas al incidente:
- 24 de julio: El delegado remitió un informe al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Migraciones alertando sobre el «progresivo incremento de la presión migratoria», atribuido a un «intenso efecto llamada» derivado de la sentencia del Tribunal Supremo que prohibía rechazar a migrantes en el mar.
- 27 de julio: Tras superar las 1.000 entradas en una semana, se efectuó una reunión con el Gobierno de Ceuta que culminó en un comunicado conjunto declarando situación de emergencia.
- Contactos con el CNI: En cuanto a los intercambios entre un integrante de su equipo y el CNI, Pérez explicó que consistieron en un «envío de información documental» y no en una alerta formal sobre una entrada masiva. «Cuando el CNI comunica una alerta, lo hace a través de los organismos oficiales correspondientes mediante un sobre cerrado, no por WhatsApp a un cargo de menor rango de esta Delegación», aclaró.
Aunque durante este período se reforzaron los efectivos de la Guardia Civil, principalmente en el Servicio Marítimo, el delegado reiteró que desde la Institución «no se cometieron errores» y afirmó que era inviable prever el nivel de llegadas que finalmente saturó los dispositivos de seguridad.
CEUTA.— Miguel Ángel Pérez, delegado del Gobierno en Ceuta, ha respaldado la actuación de la administración central durante la crisis migratoria ocurrida a finales de julio. En la conferencia de prensa de este miércoles, Pérez afirmó que no tiene previsto renunciar y aclaró que las informaciones anteriores a los hechos de los días 30 y 31 de julio solo señalaban una «situación migratoria complicada y grave», pero sin prever la escala que finalmente se presentó.
«No aceptaré que se cuestione el trabajo desarrollado desde esta Delegación del Gobierno, porque lo sucedido el 30 de julio superó cualquier medida que se hubiera podido implementar», destacó el delegado, subrayando que la actuación se basó en las circunstancias conocidas en ese momento.
Comunicaciones con Interior y aclaraciones sobre el CNI
Pérez expuso la secuencia de alertas e intercambio de datos ocurridos en las semanas previas al incidente:
- 24 de julio: El delegado remitió un informe al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Migraciones alertando sobre el «progresivo incremento de la presión migratoria», atribuido a un «intenso efecto llamada» derivado de la sentencia del Tribunal Supremo que prohibía rechazar a migrantes en el mar.
- 27 de julio: Tras superar las 1.000 entradas en una semana, se efectuó una reunión con el Gobierno de Ceuta que culminó en un comunicado conjunto declarando situación de emergencia.
- Contactos con el CNI: En cuanto a los intercambios entre un integrante de su equipo y el CNI, Pérez explicó que consistieron en un «envío de información documental» y no en una alerta formal sobre una entrada masiva. «Cuando el CNI comunica una alerta, lo hace a través de los organismos oficiales correspondientes mediante un sobre cerrado, no por WhatsApp a un cargo de menor rango de esta Delegación», aclaró.
Aunque durante este período se reforzaron los efectivos de la Guardia Civil, principalmente en el Servicio Marítimo, el delegado reiteró que desde la Institución «no se cometieron errores» y afirmó que era inviable prever el nivel de llegadas que finalmente saturó los dispositivos de seguridad.
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«No aceptaré que se cuestione el trabajo desarrollado desde esta Delegación del Gobierno, porque lo sucedido el 30 de julio superó cualquier medida que se hubiera podido implementar», destacó el delegado, subrayando que la actuación se basó en las circunstancias conocidas en ese momento.
Comunicaciones con Interior y aclaraciones sobre el CNI
Pérez expuso la secuencia de alertas e intercambio de datos ocurridos en las semanas previas al incidente:
- 24 de julio: El delegado remitió un informe al Ministerio del Interior y a la Dirección General de Migraciones alertando sobre el «progresivo incremento de la presión migratoria», atribuido a un «intenso efecto llamada» derivado de la sentencia del Tribunal Supremo que prohibía rechazar a migrantes en el mar.
- 27 de julio: Tras superar las 1.000 entradas en una semana, se efectuó una reunión con el Gobierno de Ceuta que culminó en un comunicado conjunto declarando situación de emergencia.
- Contactos con el CNI: En cuanto a los intercambios entre un integrante de su equipo y el CNI, Pérez explicó que consistieron en un «envío de información documental» y no en una alerta formal sobre una entrada masiva. «Cuando el CNI comunica una alerta, lo hace a través de los organismos oficiales correspondientes mediante un sobre cerrado, no por WhatsApp a un cargo de menor rango de esta Delegación», aclaró.
Aunque durante este período se reforzaron los efectivos de la Guardia Civil, principalmente en el Servicio Marítimo, el delegado reiteró que desde la Institución «no se cometieron errores» y afirmó que era inviable prever el nivel de llegadas que finalmente saturó los dispositivos de seguridad.
















