En otra época, el revés a una mano de Stefanos Tsitsipas fue considerado el sucesor natural de la elegancia que caracterizaba a Federer. Sin embargo, al 24 de marzo de 2026, la situación para el jugador griego es muy diferente. Después de una derrota contundente en el Masters 1.000 de Miami frente a Arthur Fils (6-0, 6-1 en apenas 55 minutos), Tsitsipas ha caído hasta el puesto 51 del ranking ATP, marcando su posición más baja en ocho años.
La “maldición” de los nacidos en los 90 y las dificultades físicas
Actualmente, Tsitsipas lidera lo que se denomina la “generación maldita”: jugadores nacidos en los años 90 que cuentan con gran talento, pero que han quedado atrapados entre el declive del Big Four y la aparición destacada de nuevas figuras como Alcaraz y Sinner.
Su bajón no solo se refleja en su rendimiento deportivo, sino también a nivel físico. Luego del US Open de 2025, el tenista admitió haber llegado a un punto crítico:
“Durante dos días no pude caminar debido a problemas en la espalda. Consideré retirarme y me preguntaba si volvería a jugar sin dolor”, declaró a la BBC.
Las complicaciones familiares: el regreso constante de Apostolos
Un aspecto que ha generado inestabilidad ha sido su equipo técnico. La relación con su padre y entrenador, Apostolos, ha tenido varios altibajos:
- Agosto 2024: Tsitsipas decide prescindir de la dirección de su padre para intentar seguir un “camino propio”.
- Mayo 2025: Se incorpora al equipo el reconocido Goran Ivanisevic. Sin embargo, la colaboración dura apenas dos meses y termina con críticas fuertes. Ivanisevic señaló: “Nunca había visto a un jugador tan poco preparado. Afirma querer regresar al top-10 pero no realiza los esfuerzos necesarios”.
- Actualmente: Tsitsipas ha retomado la colaboración con su padre, reconociendo que, a pesar de las dificultades, es la persona en la que más confía.
Análisis de una crisis técnica
El circuito ha logrado entender el estilo de juego del griego. Expertos detectan tres problemas principales:
- Objetivo en el revés: Los adversarios dirigen más del 70% de sus golpes al revés a una mano de Tsitsipas, cuyo porcentaje de efectividad ha caído del 23% al 14%.
- Desorientación en su juego: Al intentar ser más ofensivo, ha incrementado la velocidad de su derecha en +6 km/h, perdiendo a la vez el efecto (topspin), lo que ha generado un aumento en errores no forzados.
- Debilidad mental: Ha dejado de ser un rival temible. Tenistas fuera del top-50 lo han eliminado en los últimos siete Grand Slams, demostrando que ha perdido la “aura” que le otorgó su título en las ATP Finals de 2019.
Perspectivas para el futuro
En 2026, Tsitsipas ha cambiado su raqueta tras firmar con Babolat y afirma que su principal objetivo es “finalizar los partidos sin dolor”. No obstante, volver al top-10 parece hoy una meta distante. Sin una revisión táctica profunda y una estabilidad emocional sostenida, el ex número 3 del mundo podría enfrentar un difícil panorama en el tenis actual.
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