El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALEl Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALEl Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALEl Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANALEl Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría comunicado en varias ocasiones al Ministerio del Interior que se preparaba una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos hacia Ceuta, según fuentes vinculadas a la seguridad del Estado. Por su parte, Interior niega haber recibido alertas específicas y asegura que no existió ningún informe que anticipara una movilización como la ocurrida el 30 de julio.
La gestión previa a la crisis migratoria de Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los servicios de inteligencia y el departamento a cargo de Fernando Grande-Marlaska.
Fuentes relacionadas con la seguridad del Estado indican que el CNI envió “numerosas advertencias” al Ministerio del Interior durante las semanas previas a la entrada masiva, que habría causado al menos 94 muertos y más de 50.000 cruces fronterizos, según los datos proporcionados en la información.
Las alertas se habrían intensificado después de la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que limitó las devoluciones inmediatas de las personas interceptadas al intentar entrar a nado en Ceuta y Melilla.
De acuerdo con estas fuentes, la resolución habría sido aprovechada por redes de tráfico de personas para difundir la idea de que quienes accedieran por el mar no serían devueltos de forma inmediata. Esa interpretación habría generado un efecto llamada y facilitado la organización de una movilización de grandes proporciones.
El CNI no pudo precisar la fecha exacta de la entrada masiva, pero sí advirtió que existía una amenaza real y que se estaban produciendo movimientos para estimular nuevos intentos de acceso.
Las mismas fuentes aseguran que el Ministerio del Interior no reaccionó de forma adecuada y que la frontera de Ceuta estaba infradotada de medios y efectivos para hacer frente a una situación de esta magnitud.
Malestar por las declaraciones de Marlaska
El supuesto malestar dentro del CNI se incrementó luego de que Fernando Grande-Marlaska afirmara públicamente que su departamento no había recibido información de los servicios de inteligencia sobre una posible entrada masiva.
Fuentes citadas en la información interpretan estas declaraciones como un intento de atribuir la responsabilidad a otras entidades. Según su versión, Interior conocía la existencia de una amenaza creciente, aunque sin disponer de una fecha concreta.
El Ministerio rechaza por completo esta acusación y asegura que no recibió “ningún tipo de aviso o alerta” del CNI sobre los sucesos del 30 de julio.
Marlaska sostiene que no existe ningún informe del servicio de inteligencia que anticipara una situación como la finalmente registrada en Ceuta.
Interior reconoce que detectó un aumento de las llegadas
A pesar de negar las alertas del CNI, Interior admite que desde mediados de julio había observado un incremento de los intentos de entrada a nado hacia Ceuta y que el ministro fue informado de esa tendencia.
El departamento asegura que fue reforzando gradualmente el dispositivo de control fronterizo conforme aumentaban los intentos de entrada. Sin embargo, no ha especificado qué recursos adicionales se desplegaron ni si esos refuerzos estaban preparados para afrontar una movilización de decenas de miles de personas.
Las versiones enfrentadas plantean ahora dudas sobre la información disponible antes de la crisis, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta de las autoridades en la frontera ceutí.

















