El Atlético de Madrid enfrenta dificultades en su estadio. La derrota por 0-1 contra el Betis en el Cívitas Metropolitano, segunda consecutiva en casa, ha puesto fin a la racha de fortaleza que el equipo había mantenido durante meses y complica su situación a pocos días del partido de semifinales de la Copa del Rey ante el Barcelona.
Este último resultado ha generado inquietud y un ambiente tenso entre los seguidores. El equipo madrileño, que acumulaba 13 triunfos consecutivos como local tras un empate inicial contra el Elche, ha sufrido un notable descenso en su rendimiento en el Metropolitano en pocos días. Primero perdió en competición europea frente al Bodo/Glimt y después cayó en liga ante el Betis, equipo al que había goleado días antes por 0-5.
Más allá de los resultados, el estado del césped en el Metropolitano ha sido motivo de controversia. Algunos jugadores del Atlético han expresado su descontento públicamente. Antoine Griezmann señaló tras el encuentro en La Cartuja que el terreno de juego “no facilita las cosas y dificulta nuestro desempeño”, mientras que Koke comentó que el equipo requiere “un césped en óptimas condiciones” para desplegar su estilo. Simeone, aunque restó importancia a este aspecto, reconoció que los jugadores son quienes perciben mejor estas condiciones.
La preocupación aumenta debido a un calendario exigente. El jueves, el Barcelona visitará el Metropolitano para disputar el partido de ida de las semifinales de la Copa, una de las pocas opciones de título para el Atlético esta temporada. El entrenador argentino ya solicitó el respaldo de la afición antes del duelo contra el Betis, pidiendo “más apoyo y energía” desde las gradas, consciente de la necesidad de recuperar la conexión con el estadio.
En cuanto al aspecto deportivo, la situación no es favorable. La lesión de Pablo Barrios, quien estará fuera de juego alrededor de un mes, representa un contratiempo importante para un centro del campo ya exigido. Julián Álvarez, principal referencia ofensiva, acumula más de tres meses sin marcar en liga, y algunos fichajes aún no se han adaptado completamente. Las bajas y la irregularidad han frenado al Atlético, que prácticamente ha descartado la lucha por el título liguero y ahora se concentra en asegurar la tercera posición y mantenerse activo en Copa y Champions.
El Metropolitano, que antes era sinónimo de solidez, ahora presenta dudas. La desconexión entre el equipo y la afición, un juego inconsistente y las críticas al estado del césped configuran un panorama complicado. Sin margen de error en las competiciones eliminatorias, el Atlético debe recuperar urgentemente su fortaleza local. A tres días del partido ante el Barcelona, la Copa está en juego. El desafío es claro: transformar de nuevo el Metropolitano en un feudo seguro.
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