El 85% de los dispositivos que participan en ataques cibernéticos provienen de equipos instalados en hogares. La seguridad del hogar inteligente requiere una protección tanto física como digital.
De acuerdo con el Balance de Ciberseguridad 2025, elaborado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), se registraron 122.223 incidentes relacionados con la ciberseguridad, lo que representa un incremento del 26% respecto al año anterior. Se identificaron más de 237.000 sistemas vulnerables, destacándose que el 85% de los sistemas comprometidos correspondían a dispositivos IoT en entornos domésticos.
El informe ENISA Threat Landscape 2025, publicado por la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad, señala a los dispositivos IoT como blancos prioritarios para los ciberdelincuentes, destacando que la obsolescencia de los sistemas y la ausencia de configuraciones seguras son las principales fuentes de exposición.
Especialistas de ADT hacen hincapié en que la seguridad actual debe abordar tanto la parte física como la virtual. Cualquier sistema que no considere estas dos dimensiones ofrece una protección limitada ante las amenazas vigentes.
Oliver de la Rica, director general de ADT, indica que la conexión de los hogares ha ampliado las áreas vulnerables a ataques. Según los datos de INCIBE, muchos dispositivos domésticos son empleados para llevar a cabo ataques, y ADT se propone proteger integralmente a los hogares españoles.
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