España y Marruecos cuentan desde hace casi veinte años con un acuerdo de extradición que ha facilitado la cooperación judicial entre las dos naciones. Sin embargo, la amenaza de Rabat de suspender este convenio ha vuelto a centrar la atención en un mecanismo que incluye cientos de entregas, pero también numerosas solicitudes rechazadas por los tribunales españoles.
El acuerdo vigente de extradición entre España y Marruecos fue firmado el 24 de junio de 2009 en Rabat y se implementó de forma definitiva en septiembre de 2012. Actualmente, en un contexto de tensión diplomática debido a la crisis migratoria en Ceuta, el Gobierno marroquí ha anunciado que estudia suspender su ejecución, alegando dificultades en la entrega de personas reclamadas por la justicia del país norteafricano.
El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha puesto en duda el correcto funcionamiento del sistema y ha señalado que en algunas ocasiones funcionarios marroquíes viajan a España para hacerse cargo de personas reclamadas, pero finalmente no se produce la entrega porque los detenidos quedan en libertad.
Desde Rabat se considera que hay una falta de reciprocidad y se exige que España aplique de manera más rigurosa los procedimientos establecidos en el convenio bilateral. Esta posición ha generado un nuevo conflicto en unas relaciones caracterizadas por la cooperación estratégica, pero también por frecuentes desavenencias.
Un convenio firmado para fortalecer la cooperación judicial
El primer marco legal entre España y Marruecos sobre extradición se estableció en 1997, mediante un convenio que sentó las bases para la entrega de personas reclamadas por ambos países.
Dicho acuerdo incluía principios esenciales como la negativa a extraditar ciudadanos nacionales y la exclusión de los delitos políticos. También especificaba que los delitos relacionados con terrorismo no podían clasificarse dentro de esa categoría.
Con el propósito de renovar la cooperación judicial, en 2009 ambas naciones firmaron un nuevo acuerdo que reemplazó al anterior y que sigue vigente en la actualidad.
El tratado determina que la extradición puede solicitarse siempre que los delitos por los cuales se reclama a una persona conlleven una pena mínima específica: al menos dos años de prisión para quienes están siendo procesados y seis meses si existe una sentencia firme.
A pesar de las actuales tensiones, este convenio ha posibilitado una extensa colaboración entre los sistemas judiciales de ambos países.
Los principales casos denegados por España
Desde 2018, España ha rechazado 92 solicitudes de extradición procedentes de Marruecos. Las resoluciones judiciales se han basado en diversas razones contempladas en la legislación española y en el propio convenio bilateral.
2026: un caso juzgado previamente en España
Entre los casos más recientes se encuentra el rechazo a la extradición de un ciudadano marroquí condenado en España como responsable de una patera donde fallecieron 16 personas.
La Audiencia Nacional consideró que los hechos por los que Marruecos solicitaba la entrega ya habían sido juzgados en territorio español. El acusado había recibido una pena de nueve años por delitos relacionados con la inmigración ilegal y homicidios imprudentes.
Aunque el tribunal admitió que la solicitud marroquí cumplía inicialmente los requisitos del convenio, desestimó la entrega debido a la existencia de una sentencia previa sobre los mismos hechos.
2025: insuficiente información sobre los delitos
En diciembre de 2025, la Audiencia Nacional denegó otra solicitud de extradición de Marruecos contra un ciudadano acusado de integrar una red dedicada al traslado irregular de inmigrantes mediante embarcaciones neumáticas.
Los jueces argumentaron que la documentación aportada por Marruecos no especificaba claramente la participación del reclamado en los hechos, incumpliendo los requisitos establecidos por el acuerdo bilateral.
2024: delitos no previstos en España
Otro caso involucró a Issam Azmani, acusado por Marruecos de pertenecer a una organización dedicada al traslado clandestino de personas hacia Europa.
La Audiencia Nacional rechazó la extradición porque los delitos atribuibles al acusado no tenían una correspondencia clara con el Código Penal español, un requisito indispensable para autorizar la entrega.
2023: irregularidades en la documentación judicial
En enero de 2023, España rechazó extraditar a Yassin S., acusado por Marruecos de liderar una organización dedicada al tráfico de migrantes.
El tribunal estimó que faltaba una valoración judicial marroquí que justificara la necesidad y proporcionalidad de la medida solicitada. Según la Audiencia Nacional, esta ausencia podía poner en riesgo derechos fundamentales como la libertad personal y las garantías procesales.
El caso que influyó en la relación judicial: Daniel Galván
Uno de los episodios más controvertidos en materia de extradición entre ambos países fue el caso de Daniel Galván Viña.
Galván, condenado en Marruecos por delitos sexuales contra menores, fue incluido por error en un indulto concedido por el rey Mohamed VI en 2013 junto a otros presos españoles. Esta decisión provocó una fuerte reacción social y política en Marruecos.
Tras su detención en España, las autoridades marroquíes solicitaron su extradición. Sin embargo, la Audiencia Nacional rechazó entregarlo, entre otras razones porque el convenio no autoriza la extradición de ciudadanos nacionales y porque España prefirió que cumpliera la condena pendiente en su territorio.
La controversia sobre el rol del fiscal marroquí
Uno de los temas que ha generado más debate en los últimos años es que varias solicitudes de extradición de Marruecos son emitidas por el fiscal del rey y no por un juez.
Esta cuestión llegó al Tribunal Constitucional español, que tuvo que valorar si esta práctica podía afectar las garantías judiciales.
Tras analizar el sistema marroquí, el Tribunal Constitucional avaló en 2024 las extradiciones solicitadas por la Fiscalía marroquí, al considerar que el fiscal del rey forma parte del poder judicial de ese país y que su actuación es válida dentro del marco del convenio bilateral.
Esta decisión permitió mantener el modelo de cooperación vigente entre ambos gobiernos.
Un acuerdo bajo presión diplomática
Aunque el convenio de extradición sigue vigente, la amenaza de Marruecos de suspenderlo añade un nuevo elemento de tensión a las relaciones bilaterales.
Los temas de inmigración irregular, seguridad fronteriza y cooperación judicial permanecen como asuntos clave entre Madrid y Rabat. Mientras España defiende la relevancia de conservar una relación estratégica con Marruecos, el Ejecutivo marroquí emplea el acuerdo de extradición como un argumento en una disputa diplomática más amplia.
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UNIRME GRATIS AL CANALEspaña y Marruecos cuentan desde hace casi veinte años con un acuerdo de extradición que ha facilitado la cooperación judicial entre las dos naciones. Sin embargo, la amenaza de Rabat de suspender este convenio ha vuelto a centrar la atención en un mecanismo que incluye cientos de entregas, pero también numerosas solicitudes rechazadas por los tribunales españoles.
El acuerdo vigente de extradición entre España y Marruecos fue firmado el 24 de junio de 2009 en Rabat y se implementó de forma definitiva en septiembre de 2012. Actualmente, en un contexto de tensión diplomática debido a la crisis migratoria en Ceuta, el Gobierno marroquí ha anunciado que estudia suspender su ejecución, alegando dificultades en la entrega de personas reclamadas por la justicia del país norteafricano.
El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha puesto en duda el correcto funcionamiento del sistema y ha señalado que en algunas ocasiones funcionarios marroquíes viajan a España para hacerse cargo de personas reclamadas, pero finalmente no se produce la entrega porque los detenidos quedan en libertad.
Desde Rabat se considera que hay una falta de reciprocidad y se exige que España aplique de manera más rigurosa los procedimientos establecidos en el convenio bilateral. Esta posición ha generado un nuevo conflicto en unas relaciones caracterizadas por la cooperación estratégica, pero también por frecuentes desavenencias.
Un convenio firmado para fortalecer la cooperación judicial
El primer marco legal entre España y Marruecos sobre extradición se estableció en 1997, mediante un convenio que sentó las bases para la entrega de personas reclamadas por ambos países.
Dicho acuerdo incluía principios esenciales como la negativa a extraditar ciudadanos nacionales y la exclusión de los delitos políticos. También especificaba que los delitos relacionados con terrorismo no podían clasificarse dentro de esa categoría.
Con el propósito de renovar la cooperación judicial, en 2009 ambas naciones firmaron un nuevo acuerdo que reemplazó al anterior y que sigue vigente en la actualidad.
El tratado determina que la extradición puede solicitarse siempre que los delitos por los cuales se reclama a una persona conlleven una pena mínima específica: al menos dos años de prisión para quienes están siendo procesados y seis meses si existe una sentencia firme.
A pesar de las actuales tensiones, este convenio ha posibilitado una extensa colaboración entre los sistemas judiciales de ambos países.
Los principales casos denegados por España
Desde 2018, España ha rechazado 92 solicitudes de extradición procedentes de Marruecos. Las resoluciones judiciales se han basado en diversas razones contempladas en la legislación española y en el propio convenio bilateral.
2026: un caso juzgado previamente en España
Entre los casos más recientes se encuentra el rechazo a la extradición de un ciudadano marroquí condenado en España como responsable de una patera donde fallecieron 16 personas.
La Audiencia Nacional consideró que los hechos por los que Marruecos solicitaba la entrega ya habían sido juzgados en territorio español. El acusado había recibido una pena de nueve años por delitos relacionados con la inmigración ilegal y homicidios imprudentes.
Aunque el tribunal admitió que la solicitud marroquí cumplía inicialmente los requisitos del convenio, desestimó la entrega debido a la existencia de una sentencia previa sobre los mismos hechos.
2025: insuficiente información sobre los delitos
En diciembre de 2025, la Audiencia Nacional denegó otra solicitud de extradición de Marruecos contra un ciudadano acusado de integrar una red dedicada al traslado irregular de inmigrantes mediante embarcaciones neumáticas.
Los jueces argumentaron que la documentación aportada por Marruecos no especificaba claramente la participación del reclamado en los hechos, incumpliendo los requisitos establecidos por el acuerdo bilateral.
2024: delitos no previstos en España
Otro caso involucró a Issam Azmani, acusado por Marruecos de pertenecer a una organización dedicada al traslado clandestino de personas hacia Europa.
La Audiencia Nacional rechazó la extradición porque los delitos atribuibles al acusado no tenían una correspondencia clara con el Código Penal español, un requisito indispensable para autorizar la entrega.
2023: irregularidades en la documentación judicial
En enero de 2023, España rechazó extraditar a Yassin S., acusado por Marruecos de liderar una organización dedicada al tráfico de migrantes.
El tribunal estimó que faltaba una valoración judicial marroquí que justificara la necesidad y proporcionalidad de la medida solicitada. Según la Audiencia Nacional, esta ausencia podía poner en riesgo derechos fundamentales como la libertad personal y las garantías procesales.
El caso que influyó en la relación judicial: Daniel Galván
Uno de los episodios más controvertidos en materia de extradición entre ambos países fue el caso de Daniel Galván Viña.
Galván, condenado en Marruecos por delitos sexuales contra menores, fue incluido por error en un indulto concedido por el rey Mohamed VI en 2013 junto a otros presos españoles. Esta decisión provocó una fuerte reacción social y política en Marruecos.
Tras su detención en España, las autoridades marroquíes solicitaron su extradición. Sin embargo, la Audiencia Nacional rechazó entregarlo, entre otras razones porque el convenio no autoriza la extradición de ciudadanos nacionales y porque España prefirió que cumpliera la condena pendiente en su territorio.
La controversia sobre el rol del fiscal marroquí
Uno de los temas que ha generado más debate en los últimos años es que varias solicitudes de extradición de Marruecos son emitidas por el fiscal del rey y no por un juez.
Esta cuestión llegó al Tribunal Constitucional español, que tuvo que valorar si esta práctica podía afectar las garantías judiciales.
Tras analizar el sistema marroquí, el Tribunal Constitucional avaló en 2024 las extradiciones solicitadas por la Fiscalía marroquí, al considerar que el fiscal del rey forma parte del poder judicial de ese país y que su actuación es válida dentro del marco del convenio bilateral.
Esta decisión permitió mantener el modelo de cooperación vigente entre ambos gobiernos.
Un acuerdo bajo presión diplomática
Aunque el convenio de extradición sigue vigente, la amenaza de Marruecos de suspenderlo añade un nuevo elemento de tensión a las relaciones bilaterales.
Los temas de inmigración irregular, seguridad fronteriza y cooperación judicial permanecen como asuntos clave entre Madrid y Rabat. Mientras España defiende la relevancia de conservar una relación estratégica con Marruecos, el Ejecutivo marroquí emplea el acuerdo de extradición como un argumento en una disputa diplomática más amplia.
España y Marruecos cuentan desde hace casi veinte años con un acuerdo de extradición que ha facilitado la cooperación judicial entre las dos naciones. Sin embargo, la amenaza de Rabat de suspender este convenio ha vuelto a centrar la atención en un mecanismo que incluye cientos de entregas, pero también numerosas solicitudes rechazadas por los tribunales españoles.
El acuerdo vigente de extradición entre España y Marruecos fue firmado el 24 de junio de 2009 en Rabat y se implementó de forma definitiva en septiembre de 2012. Actualmente, en un contexto de tensión diplomática debido a la crisis migratoria en Ceuta, el Gobierno marroquí ha anunciado que estudia suspender su ejecución, alegando dificultades en la entrega de personas reclamadas por la justicia del país norteafricano.
El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha puesto en duda el correcto funcionamiento del sistema y ha señalado que en algunas ocasiones funcionarios marroquíes viajan a España para hacerse cargo de personas reclamadas, pero finalmente no se produce la entrega porque los detenidos quedan en libertad.
Desde Rabat se considera que hay una falta de reciprocidad y se exige que España aplique de manera más rigurosa los procedimientos establecidos en el convenio bilateral. Esta posición ha generado un nuevo conflicto en unas relaciones caracterizadas por la cooperación estratégica, pero también por frecuentes desavenencias.
Un convenio firmado para fortalecer la cooperación judicial
El primer marco legal entre España y Marruecos sobre extradición se estableció en 1997, mediante un convenio que sentó las bases para la entrega de personas reclamadas por ambos países.
Dicho acuerdo incluía principios esenciales como la negativa a extraditar ciudadanos nacionales y la exclusión de los delitos políticos. También especificaba que los delitos relacionados con terrorismo no podían clasificarse dentro de esa categoría.
Con el propósito de renovar la cooperación judicial, en 2009 ambas naciones firmaron un nuevo acuerdo que reemplazó al anterior y que sigue vigente en la actualidad.
El tratado determina que la extradición puede solicitarse siempre que los delitos por los cuales se reclama a una persona conlleven una pena mínima específica: al menos dos años de prisión para quienes están siendo procesados y seis meses si existe una sentencia firme.
A pesar de las actuales tensiones, este convenio ha posibilitado una extensa colaboración entre los sistemas judiciales de ambos países.
Los principales casos denegados por España
Desde 2018, España ha rechazado 92 solicitudes de extradición procedentes de Marruecos. Las resoluciones judiciales se han basado en diversas razones contempladas en la legislación española y en el propio convenio bilateral.
2026: un caso juzgado previamente en España
Entre los casos más recientes se encuentra el rechazo a la extradición de un ciudadano marroquí condenado en España como responsable de una patera donde fallecieron 16 personas.
La Audiencia Nacional consideró que los hechos por los que Marruecos solicitaba la entrega ya habían sido juzgados en territorio español. El acusado había recibido una pena de nueve años por delitos relacionados con la inmigración ilegal y homicidios imprudentes.
Aunque el tribunal admitió que la solicitud marroquí cumplía inicialmente los requisitos del convenio, desestimó la entrega debido a la existencia de una sentencia previa sobre los mismos hechos.
2025: insuficiente información sobre los delitos
En diciembre de 2025, la Audiencia Nacional denegó otra solicitud de extradición de Marruecos contra un ciudadano acusado de integrar una red dedicada al traslado irregular de inmigrantes mediante embarcaciones neumáticas.
Los jueces argumentaron que la documentación aportada por Marruecos no especificaba claramente la participación del reclamado en los hechos, incumpliendo los requisitos establecidos por el acuerdo bilateral.
2024: delitos no previstos en España
Otro caso involucró a Issam Azmani, acusado por Marruecos de pertenecer a una organización dedicada al traslado clandestino de personas hacia Europa.
La Audiencia Nacional rechazó la extradición porque los delitos atribuibles al acusado no tenían una correspondencia clara con el Código Penal español, un requisito indispensable para autorizar la entrega.
2023: irregularidades en la documentación judicial
En enero de 2023, España rechazó extraditar a Yassin S., acusado por Marruecos de liderar una organización dedicada al tráfico de migrantes.
El tribunal estimó que faltaba una valoración judicial marroquí que justificara la necesidad y proporcionalidad de la medida solicitada. Según la Audiencia Nacional, esta ausencia podía poner en riesgo derechos fundamentales como la libertad personal y las garantías procesales.
El caso que influyó en la relación judicial: Daniel Galván
Uno de los episodios más controvertidos en materia de extradición entre ambos países fue el caso de Daniel Galván Viña.
Galván, condenado en Marruecos por delitos sexuales contra menores, fue incluido por error en un indulto concedido por el rey Mohamed VI en 2013 junto a otros presos españoles. Esta decisión provocó una fuerte reacción social y política en Marruecos.
Tras su detención en España, las autoridades marroquíes solicitaron su extradición. Sin embargo, la Audiencia Nacional rechazó entregarlo, entre otras razones porque el convenio no autoriza la extradición de ciudadanos nacionales y porque España prefirió que cumpliera la condena pendiente en su territorio.
La controversia sobre el rol del fiscal marroquí
Uno de los temas que ha generado más debate en los últimos años es que varias solicitudes de extradición de Marruecos son emitidas por el fiscal del rey y no por un juez.
Esta cuestión llegó al Tribunal Constitucional español, que tuvo que valorar si esta práctica podía afectar las garantías judiciales.
Tras analizar el sistema marroquí, el Tribunal Constitucional avaló en 2024 las extradiciones solicitadas por la Fiscalía marroquí, al considerar que el fiscal del rey forma parte del poder judicial de ese país y que su actuación es válida dentro del marco del convenio bilateral.
Esta decisión permitió mantener el modelo de cooperación vigente entre ambos gobiernos.
Un acuerdo bajo presión diplomática
Aunque el convenio de extradición sigue vigente, la amenaza de Marruecos de suspenderlo añade un nuevo elemento de tensión a las relaciones bilaterales.
Los temas de inmigración irregular, seguridad fronteriza y cooperación judicial permanecen como asuntos clave entre Madrid y Rabat. Mientras España defiende la relevancia de conservar una relación estratégica con Marruecos, el Ejecutivo marroquí emplea el acuerdo de extradición como un argumento en una disputa diplomática más amplia.
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UNIRME GRATIS AL CANALEspaña y Marruecos cuentan desde hace casi veinte años con un acuerdo de extradición que ha facilitado la cooperación judicial entre las dos naciones. Sin embargo, la amenaza de Rabat de suspender este convenio ha vuelto a centrar la atención en un mecanismo que incluye cientos de entregas, pero también numerosas solicitudes rechazadas por los tribunales españoles.
El acuerdo vigente de extradición entre España y Marruecos fue firmado el 24 de junio de 2009 en Rabat y se implementó de forma definitiva en septiembre de 2012. Actualmente, en un contexto de tensión diplomática debido a la crisis migratoria en Ceuta, el Gobierno marroquí ha anunciado que estudia suspender su ejecución, alegando dificultades en la entrega de personas reclamadas por la justicia del país norteafricano.
El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha puesto en duda el correcto funcionamiento del sistema y ha señalado que en algunas ocasiones funcionarios marroquíes viajan a España para hacerse cargo de personas reclamadas, pero finalmente no se produce la entrega porque los detenidos quedan en libertad.
Desde Rabat se considera que hay una falta de reciprocidad y se exige que España aplique de manera más rigurosa los procedimientos establecidos en el convenio bilateral. Esta posición ha generado un nuevo conflicto en unas relaciones caracterizadas por la cooperación estratégica, pero también por frecuentes desavenencias.
Un convenio firmado para fortalecer la cooperación judicial
El primer marco legal entre España y Marruecos sobre extradición se estableció en 1997, mediante un convenio que sentó las bases para la entrega de personas reclamadas por ambos países.
Dicho acuerdo incluía principios esenciales como la negativa a extraditar ciudadanos nacionales y la exclusión de los delitos políticos. También especificaba que los delitos relacionados con terrorismo no podían clasificarse dentro de esa categoría.
Con el propósito de renovar la cooperación judicial, en 2009 ambas naciones firmaron un nuevo acuerdo que reemplazó al anterior y que sigue vigente en la actualidad.
El tratado determina que la extradición puede solicitarse siempre que los delitos por los cuales se reclama a una persona conlleven una pena mínima específica: al menos dos años de prisión para quienes están siendo procesados y seis meses si existe una sentencia firme.
A pesar de las actuales tensiones, este convenio ha posibilitado una extensa colaboración entre los sistemas judiciales de ambos países.
Los principales casos denegados por España
Desde 2018, España ha rechazado 92 solicitudes de extradición procedentes de Marruecos. Las resoluciones judiciales se han basado en diversas razones contempladas en la legislación española y en el propio convenio bilateral.
2026: un caso juzgado previamente en España
Entre los casos más recientes se encuentra el rechazo a la extradición de un ciudadano marroquí condenado en España como responsable de una patera donde fallecieron 16 personas.
La Audiencia Nacional consideró que los hechos por los que Marruecos solicitaba la entrega ya habían sido juzgados en territorio español. El acusado había recibido una pena de nueve años por delitos relacionados con la inmigración ilegal y homicidios imprudentes.
Aunque el tribunal admitió que la solicitud marroquí cumplía inicialmente los requisitos del convenio, desestimó la entrega debido a la existencia de una sentencia previa sobre los mismos hechos.
2025: insuficiente información sobre los delitos
En diciembre de 2025, la Audiencia Nacional denegó otra solicitud de extradición de Marruecos contra un ciudadano acusado de integrar una red dedicada al traslado irregular de inmigrantes mediante embarcaciones neumáticas.
Los jueces argumentaron que la documentación aportada por Marruecos no especificaba claramente la participación del reclamado en los hechos, incumpliendo los requisitos establecidos por el acuerdo bilateral.
2024: delitos no previstos en España
Otro caso involucró a Issam Azmani, acusado por Marruecos de pertenecer a una organización dedicada al traslado clandestino de personas hacia Europa.
La Audiencia Nacional rechazó la extradición porque los delitos atribuibles al acusado no tenían una correspondencia clara con el Código Penal español, un requisito indispensable para autorizar la entrega.
2023: irregularidades en la documentación judicial
En enero de 2023, España rechazó extraditar a Yassin S., acusado por Marruecos de liderar una organización dedicada al tráfico de migrantes.
El tribunal estimó que faltaba una valoración judicial marroquí que justificara la necesidad y proporcionalidad de la medida solicitada. Según la Audiencia Nacional, esta ausencia podía poner en riesgo derechos fundamentales como la libertad personal y las garantías procesales.
El caso que influyó en la relación judicial: Daniel Galván
Uno de los episodios más controvertidos en materia de extradición entre ambos países fue el caso de Daniel Galván Viña.
Galván, condenado en Marruecos por delitos sexuales contra menores, fue incluido por error en un indulto concedido por el rey Mohamed VI en 2013 junto a otros presos españoles. Esta decisión provocó una fuerte reacción social y política en Marruecos.
Tras su detención en España, las autoridades marroquíes solicitaron su extradición. Sin embargo, la Audiencia Nacional rechazó entregarlo, entre otras razones porque el convenio no autoriza la extradición de ciudadanos nacionales y porque España prefirió que cumpliera la condena pendiente en su territorio.
La controversia sobre el rol del fiscal marroquí
Uno de los temas que ha generado más debate en los últimos años es que varias solicitudes de extradición de Marruecos son emitidas por el fiscal del rey y no por un juez.
Esta cuestión llegó al Tribunal Constitucional español, que tuvo que valorar si esta práctica podía afectar las garantías judiciales.
Tras analizar el sistema marroquí, el Tribunal Constitucional avaló en 2024 las extradiciones solicitadas por la Fiscalía marroquí, al considerar que el fiscal del rey forma parte del poder judicial de ese país y que su actuación es válida dentro del marco del convenio bilateral.
Esta decisión permitió mantener el modelo de cooperación vigente entre ambos gobiernos.
Un acuerdo bajo presión diplomática
Aunque el convenio de extradición sigue vigente, la amenaza de Marruecos de suspenderlo añade un nuevo elemento de tensión a las relaciones bilaterales.
Los temas de inmigración irregular, seguridad fronteriza y cooperación judicial permanecen como asuntos clave entre Madrid y Rabat. Mientras España defiende la relevancia de conservar una relación estratégica con Marruecos, el Ejecutivo marroquí emplea el acuerdo de extradición como un argumento en una disputa diplomática más amplia.
















