Mohamed Mustafa, líder de Ceuta Ya! y diputado en la Asamblea, detalla las razones por las que su partido no competirá en las elecciones generales del 29 de noviembre y confirma que se volcarán en las municipales de mayo. En esta entrevista, sostiene la importancia de que Ceuta sea Comunidad Autónoma y critica la actuación del Gobierno de Juan Vivas ante la crisis de julio y el problema de la vivienda.
Este proceso electoral sitúa a Ceuta en un lugar destacado. ¿Cuál es la opinión de Ceuta Ya! al respecto?
Ceuta será utilizada como herramienta por fuerzas de derecha y extrema derecha, tal como ha venido ocurriendo. No se abordarán los verdaderos desafíos de Ceuta; en cambio, se usará para propagar temor, ideas racistas y posturas excluyentes. Si realmente importara la situación vulnerable de Ceuta frente a las reclamaciones de Marruecos, se hablaría de la necesidad de su reconocimiento como Comunidad Autónoma, de establecer límites en las aguas territoriales y de aspectos como la no inclusión bajo la OTAN o la Unión Aduanera Europea, cuestiones que PP y PSOE no han querido modificar para eliminar la singularidad continua de Ceuta. Sin embargo, esto no será tratado.
¿Por qué consideran esencial que Ceuta alcance la condición de Comunidad Autónoma?
Porque en la Constitución no se contempla el término Ciudad Autónoma. El artículo 137 establece que el Estado está conformado por «municipios, provincias y las Comunidades Autónomas que se constituyan». Que Ceuta y Melilla no sean Comunidades Autónomas y que se haya inventado una categoría distinta obedece a que el país vecino se opone a que lo sean. ¿Por qué? Porque de esa manera puede alegar ante terceros países que Ceuta y Melilla son «algo diferente», que no están plenamente integradas en España y que, por tanto, son «cuestionables». Esto es algo que debe terminar. Ceuta y Melilla deben estar plenamente integradas.
Además de la cuestión política, está lo administrativo y la gestión diaria. España se ha desarrollado durante cuarenta años bajo el modelo autonómico. La legislación se diseñó para que la ejecuten las Comunidades Autónomas. Ceuta siempre va «a la zaga», necesitando permiso y sin certeza sobre sus competencias. No ser Comunidad Autónoma es un obstáculo en las gestiones cotidianas.
Usted ha calificado en el Pleno al Partido Popular como «traidor» a la causa autonomista en varias ocasiones.
Eso es un hecho histórico e innegable. En los años ochenta y principios de los noventa, el Partido Popular estuvo junto a los partidos autonomistas en la calle apoyando la condición de Comunidad Autónoma. Cuando apoyó el Estatuto de Ciudad Autónoma del PSOE en 1995, dijo que era «lo mejor que podía obtener» por entonces, pero prometió que si llegaba al poder en 1996 Ceuta sería Comunidad Autónoma. Sin embargo, al llegar Aznar a la Moncloa ese año, olvidó su promesa y cedió a los intereses de Marruecos. Por eso resulta frustrante ver hoy al PP tan combativo desde la oposición. Esto ya se ha visto antes: cuando está en la oposición es valiente y promete defensa; al gobernar, traiciona y respalda lo que criticaba.
¿Cómo define la crisis actual? ¿Invasión o crisis migratoria?
No corresponde a ninguna de esas definiciones. No es una crisis migratoria habitual, pero tampoco puede considerarse una invasión, porque eso implicaría señalar como invasores a personas inocentes que han sido manipuladas. Contra un invasor, cualquier acto violento sería legítimo. Lo ocurrido el 30 y 31 de julio fue un acto hostil que luego generó una crisis política y humanitaria. Es esta dimensión humanitaria la que debe primar en el trato a las personas, conforme a lo que establece el Derecho.
Sin embargo, el Gobierno de Juan Vivas, con fines electorales, ha empleado un lenguaje bélico e insistido en medidas que el propio Presidente reconoció, un día antes del flujo masivo, que no se pueden implementar por ser ilegales. Además, ha obstaculizado las iniciativas que podrían aliviar y aliviar la tensión de la ciudad, lo que evidencia una gestión irresponsable ante la mayor crisis que ha sufrido Ceuta. Basta con comparar con la crisis de 2021, similar pero menos intensa.
Su compañera Julia Ferreras fue víctima de una agresión grave. ¿A qué atribuye este ambiente de tensión y violencia, que incluso ha afectado a ceutíes?
Como mencioné, si desde la principal institución local se insiste en llamar «invasión» (incluso con el Presidente coreando «invasiones, expulsión» en el Ayuntamiento) y se afirma a la población que «la única solución es el retorno inmediato», sabiendo que es inviable, se genera un ambiente propicio para la violencia. Se transmite la idea de que hay «invasores», y que si no se expulsan es por alguien que lo impide. Esto hace que cualquiera que no comparta esa narrativa sea considerado enemigo o «traidor», incluso la diputada que ha defendido la españolidad de Ceuta y ha exigido la visita del Jefe del Estado, a pesar del rechazo continuo de Vivas.
También han señalado ataques racistas y discriminatorios.
Efectivamente. Esto desmonta el discurso de «convivencia» con que Vivas ha intentado silenciar críticas, acusando de «dividir» a quienes cuestionan. Los musulmanes ceutíes estamos siendo acusados constantemente con mentiras que calan porque apelan a prejuicios inconscientes arraigados. Por ejemplo, Ceuta Ya!, antes Caballas, siempre ha cuestionado la mala gestión de Vivas respecto a la defensa de la españolidad de Ceuta.
Hemos presentado propuestas, defendido iniciativas, denunciado cuestionamientos externos que el Gobierno no responde. Además, desde el primer momento he declarado que esto es un acto hostil de Marruecos. También presentamos vía Podemos una PNL en el Congreso para «revisar las relaciones» con ese país, exigiendo respeto a la soberanía española sobre Ceuta. Pero todo eso no importa, pues activistas de la derecha me acusan de «no hablar de Marruecos» y de no defender la españolidad.
¿Cuál es el motivo?
La explicación es clara: la derecha sociológica local nunca ha aceptado que los musulmanes sean tan españoles como los cristianos. Solo hacía falta una crisis de esta magnitud para que ese sentimiento latente aflorara, respaldado por el discurso de enfrentamiento de sus líderes políticos. Lo que he llamado «esencialismo»: un moro es un moro para siempre, es decir, nunca será «de los nuestros». Este prejuicio debería haberse combatido políticamente con compromiso real hacia la interculturalidad. Pero el Gobierno de Vivas no ha hecho esto; apenas ha participado en un iftar de Ramadán, y poco más, ignorando la frase atribuida a Einstein: «Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio».
Han negado formar parte de coaliciones electorales el 29 de noviembre. ¿Se presentarán en solitario o participarán de otra forma?
En Ceuta, especialmente en la elección al Congreso, se aplica un sistema mayoritario con un solo escaño. En el Senado no. Analizando el contexto, creemos que la fragmentación a nivel nacional dispersa la unidad frente a la extrema derecha. Si todas las fuerzas progresistas hubieran ido juntas, habría tenido sentido concurrir y formar parte de esa lista. Al saber que habrá candidaturas divididas, consideramos que no conviene participar y repartir aún más el voto. Por ello, Ceuta Ya! no competirá en las generales; su participación la decidirán los órganos internos.
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Además de Ceuta, la vivienda parece ser un tema destacado. ¿Cuál es su opinión sobre esta cuestión?
Me centraré en la realidad de mi ciudad, porque aunque hay aspectos comunes (como combatir la especulación y limitar los precios de alquiler), las soluciones pueden diferir según el lugar. En Ceuta es necesario construir vivienda pública asequible. Mi partido lo ha reclamado en cada presupuesto. Y en cada ocasión, el presupuesto destinado ha sido cero. PP y sus socios, quienes justificaron su apoyo a Vivas por grandes cargos, dijeron que esta sería la «legislatura de la vivienda». Desde el inicio dijimos que era falso y que no habría casas. Y así termina la legislatura: sin ninguna vivienda construida.
¿Por qué el PP lleva 25 años sin construir viviendas y dejando el tema de vivienda pública al Estado? Porque quienes no acceden al mercado privado y necesitan vivienda pública a buen precio son mayormente habitantes de barriadas como Príncipe Alfonso, Loma Colmenar, Benzú y Serrallo. Cito estos barrios porque forman el distrito 6, el más pobre de España según un estudio reciente. ¿Por qué no se implementan políticas para revertir esto o invertir en vivienda pública para esas personas? La respuesta está en los apellidos de quienes viven allí.
Además, el PP ha bloqueado decretos sobre vivienda presentados en el Congreso, que provocaron adelanto electoral. Por eso, es indignante escucharles hablar de vivienda. Hemos criticado duramente al PSOE en esta área, pero la actitud de Feijóo es inaceptable.
Respecto a Feijóo, ¿qué opina de sus cinco visitas a Ceuta en dos meses y medio?
Considero que no ha ofrecido soluciones concretas. Ha repetido la campaña que lleva años haciendo: generar más conflicto. No olvido las imágenes de sus colaboradores Tellado, Juan Bravo, Javier Celaya y Guillermo Martínez sonrientes junto a un agitador ultra, Vito Quiles, que ha negado la españolidad de los musulmanes ceutíes, entre otras cosas. No olvido que el PP de Feijóo está pactando con Vox, un partido islamófobo, machista y antidemocrático, a nivel nacional, y que lo hará si necesita gobernar. Tampoco olvido que ningún presidente del PP ha visitado Ceuta como tal, sino solo como candidato. ¿Por qué? Para no incomodar a Marruecos.
Para el PP, Ceuta solo ha sido fuente de votos.


















