La Dirección General ha emitido directrices estrictas para los agentes que desempeñen labores en ambientes de riesgo, tales como viviendas abandonadas o zonas habitadas por roedores, ante el brote detectado.
MADRID – Frente a la creciente preocupación por la transmisión del hantavirus, la Dirección General de la Policía ha distribuido este miércoles un protocolo inicial de actuación para garantizar la protección de los agentes durante sus labores diarias. Este documento, que cuenta con cuatro páginas, especifica medidas claras centradas en la protección respiratoria y la higiene ambiental para reducir el riesgo de infección.
El protocolo se basa en las características del virus, cuyo contagio se produce principalmente a través del ambiente. El informe señala que la infección ocurre usualmente mediante la inhalación de aerosoles provenientes de excrementos, orina o saliva de roedores, lo que convierte a los espacios cerrados y poco higiénicos en áreas especialmente peligrosas.
Medidas de protección individual: mascarillas y guantes
Para la Policía, resulta esencial el uso de equipos de protección específicos en cualquier situación sospechosa:
- Protección respiratoria: se obliga al uso de mascarillas FFP2 o FFP3.
- Barreras físicas: guantes desechables y protección ocular (gafas) cuando haya presencia de polvo o partículas en suspensión.
- Higiene cuidadosa: se recomienda humedecer las superficies antes de intervenir para evitar la dispersión del virus en el aire.
Prohibición de barrer o utilizar ventiladores
Una de las indicaciones más destacadas del protocolo es la prohibición de ciertas prácticas comunes de limpieza que pueden incrementar el riesgo. Los agentes deben evitar barrer, sacudir objetos y encender ventiladores o aire acondicionado en lugares sospechosos, dado que estas acciones pueden levantar polvo contaminado.
En su lugar, se prioriza la ventilación natural previa a ingresar en los espacios y se recomienda realizar movimientos suaves dentro de las estancias para no desplazar partículas.
Contexto de la alerta
La puesta en marcha de este protocolo coincide con la supervisión internacional de casos sospechosos, incluyendo el brote detectado en el crucero MV Hondius. Aunque la jefatura de Riesgos Laborales de la Policía considera que el riesgo actual para sus agentes es «bajo», el periodo de incubación del virus, que varía entre una y tres semanas, exige mantener una vigilancia estrecha ante posibles síntomas tras intervenciones en zonas de riesgo.
El Ministerio del Interior refuerza así su plan de prevención mientras las autoridades sanitarias y la Organización Mundial de la Salud continúan monitorizando el desarrollo del virus, que ha motivado la implementación de cuarentenas y controles en distintos lugares, incluyendo las Islas Canarias.
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