El exlíder de Ciudadanos detalla en una entrevista las complejidades de compatibilizar la paternidad con sus funciones públicas y describe las diferencias en la crianza de sus dos hijas.
Albert Rivera ha reflexionado sobre los desafíos personales y familiares que condicionaron su trayectoria durante los años en que estuvo al frente de Ciudadanos. El abogado y exdirigente político, que habitualmente ha mantenido su vida privada alejada del foco mediático, ha explicado cómo la intensa dedicación a su carrera política afectó su relación con sus hijas, Daniela y Lucía, reconociendo los sacrificios que realizó como padre en ese período.
Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
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Albert Rivera ha reflexionado sobre los desafíos personales y familiares que condicionaron su trayectoria durante los años en que estuvo al frente de Ciudadanos. El abogado y exdirigente político, que habitualmente ha mantenido su vida privada alejada del foco mediático, ha explicado cómo la intensa dedicación a su carrera política afectó su relación con sus hijas, Daniela y Lucía, reconociendo los sacrificios que realizó como padre en ese período.
Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
El exlíder de Ciudadanos detalla en una entrevista las complejidades de compatibilizar la paternidad con sus funciones públicas y describe las diferencias en la crianza de sus dos hijas.
Albert Rivera ha reflexionado sobre los desafíos personales y familiares que condicionaron su trayectoria durante los años en que estuvo al frente de Ciudadanos. El abogado y exdirigente político, que habitualmente ha mantenido su vida privada alejada del foco mediático, ha explicado cómo la intensa dedicación a su carrera política afectó su relación con sus hijas, Daniela y Lucía, reconociendo los sacrificios que realizó como padre en ese período.
Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
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Albert Rivera ha reflexionado sobre los desafíos personales y familiares que condicionaron su trayectoria durante los años en que estuvo al frente de Ciudadanos. El abogado y exdirigente político, que habitualmente ha mantenido su vida privada alejada del foco mediático, ha explicado cómo la intensa dedicación a su carrera política afectó su relación con sus hijas, Daniela y Lucía, reconociendo los sacrificios que realizó como padre en ese período.
Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
El exlíder de Ciudadanos detalla en una entrevista las complejidades de compatibilizar la paternidad con sus funciones públicas y describe las diferencias en la crianza de sus dos hijas.
Albert Rivera ha reflexionado sobre los desafíos personales y familiares que condicionaron su trayectoria durante los años en que estuvo al frente de Ciudadanos. El abogado y exdirigente político, que habitualmente ha mantenido su vida privada alejada del foco mediático, ha explicado cómo la intensa dedicación a su carrera política afectó su relación con sus hijas, Daniela y Lucía, reconociendo los sacrificios que realizó como padre en ese período.
Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
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Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
El exlíder de Ciudadanos detalla en una entrevista las complejidades de compatibilizar la paternidad con sus funciones públicas y describe las diferencias en la crianza de sus dos hijas.
Albert Rivera ha reflexionado sobre los desafíos personales y familiares que condicionaron su trayectoria durante los años en que estuvo al frente de Ciudadanos. El abogado y exdirigente político, que habitualmente ha mantenido su vida privada alejada del foco mediático, ha explicado cómo la intensa dedicación a su carrera política afectó su relación con sus hijas, Daniela y Lucía, reconociendo los sacrificios que realizó como padre en ese período.
Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
Un nuevo capítulo tras su dimisión y el nacimiento de Lucía
Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.
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Estas explicaciones tuvieron lugar en el podcast ‘La fórmula del éxito’, conducido por Uri Sabat. En este espacio, Rivera rememoró la exigencia de una etapa en la que su actividad política tuvo un efecto notable en su entorno familiar, especialmente durante la infancia de su hija mayor.
El efecto de la política activa en la paternidad
Rivera explica que su experiencia como padre fue distinta con cada una de sus hijas, debido a las circunstancias profesionales en los momentos de sus nacimientos. Daniela, su hija mayor, nació durante el inicio del crecimiento de su carrera política. El aumento progresivo de responsabilidades, los desplazamientos constantes y las campañas electorales significaron que el entonces líder de Ciudadanos pasara largos períodos lejos de su hogar, situación que, según admite, le causó cierta tristeza.
En aquellos años de consolidación de Ciudadanos, Rivera reconoce que la infancia de Daniela fue la etapa en la que hizo mayores sacrificios personales. Narra que realizaba largos viajes en avión solo para pasar unas horas o una tarde con su hija antes de retomar sus tareas políticas. «Yo diría que estaba 24/7 dedicado a la política», afirmó para ilustrar el compromiso prácticamente constante que dejó escaso espacio para la vida personal.
La falta de conciliación en puestos de alta responsabilidad
En su análisis, Rivera señala que en España es muy complicado compatibilizar la política con la vida familiar. Considera que la conciliación es prácticamente inexistente para quienes ostentan cargos de alta responsabilidad estatal, debido a la necesidad de estar siempre disponibles para atender a la prensa, participar en actos oficiales o reaccionar ante situaciones de actualidad.
En este sentido, fue tajante al expresar las prioridades que conlleva su cargo: «Tienes que entender que el país está por delante de la familia. No puedes decir: ‘hoy es mi día libre para estar con mi hija’». Bajo este enfoque, entiende que la actividad política en primera línea imposibilita sistemáticamente priorizar asuntos familiares por encima de los compromisos públicos.
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Su vida personal cambió de forma significativa con la llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020. Este nacimiento ocurrió pocos meses después de que Rivera comunicara su retirada de la política activa y su dimisión como presidente de Ciudadanos. «Lucía nació justo cuando daba la rueda de prensa de mi dimisión. Ya sabía que iba a ser padre, pero aún no se había hecho público», comentó sobre la coincidencia de ambos eventos.
La renuncia a los cargos públicos le permitió asumir esta nueva etapa de paternidad con mayor estabilidad, tranquilidad y disponibilidad para dedicar tiempo a la crianza de Lucía, fruto de su relación con la cantante Malú.
Equilibrio profesional y personal en la actualidad
Hoy en día, Albert Rivera está alejado de la política activa y enfocado en proyectos profesionales diferentes. Esta situación le ha brindado una etapa con mayor calma en el ámbito familiar, manteniendo un vínculo cercano con sus dos hijas y pudiendo compartir momentos que antes estaban condicionados por su agenda pública.
En el ámbito sentimental, también vive un periodo de estabilidad. Tras su separación de Malú en verano de 2023, que ocurrió tres años después de ser padres, Rivera comenzó a finales de ese mismo año una relación con Carla Cotterli, influencer, empresaria y diseñadora de moda. La pareja ha sido vista públicamente en varios eventos y actividades, consolidando esta nueva fase en la vida del ex presidente de Ciudadanos.

















