El accidente sufrido en la pasarela costera de Santander, que provocó la muerte de seis jóvenes, dejó como única superviviente a Ainara, una joven alavesa de 19 años. La capacidad física y mental que demostró durante el desplome ha sido calificada por los servicios de emergencia como un acto heroico.
Una resistencia al límite sobre el vacío
Según relatan los primeros equipos de rescate y la reconstrucción posterior, Ainara no impactó directamente en el agua ni contra las rocas como sus amigos. En un acto instintivo, logró detener su caída en los momentos iniciales del derrumbe:
- Esfuerzo extremo: Con sus uñas se sujetó a las grietas del muro y a los fragmentos de la estructura que permanecían fijados.
- Batalla contra el agotamiento: «Se mantuvo agarrada con las uñas a la pared», comentan fuentes próximas a la investigación, destacando que permaneció suspendida en un punto crítico mientras observaba cómo la estructura cedía bajo sus pies.
- El rescate: Su serenidad y atención a las instrucciones del equipo de emergencia fueron clave para que lograran elevarla antes de que perdiera totalmente la fuerza.
El dolor por la pérdida de sus seis amigos
A pesar de haber escapado con vida, el impacto emocional que enfrenta la joven de Álava es inmenso. El grupo disfrutaba de una jornada en la zona de El Bocal cuando la pasarela colapsó súbitamente, según las hipótesis iniciales, debido a un avanzado estado de deterioro.
La comunidad de Santander y la provincia de Álava, de donde eran originarios los jóvenes, están conmocionadas por la tragedia. Mientras Ainara avanza en su recuperación física, las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer las causas del desplome y por qué no se restringió el acceso a una estructura que resultó ser peligrosa.
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