El Sindicat de Llogateres, el Sindicat d’Habitatge de Gràcia y la sectorial de vivienda cooperativa de la Xarxa d’Economia Solidària de Catalunya han señalado la escasa colaboración pública para proteger cinco bloques amenazados por la especulación y solicitan a las administraciones que intervengan de forma urgente.
En Barcelona, más de un centenar de vecinas de diferentes edificios aguardan una contestación del Ayuntamiento para conservar su hogar y asegurar su estabilidad residencial. Entre ellos, se encuentra el caso de La Rosa, compuesto por dos bloques adyacentes ubicados en las calles Planeta y Ros de Olano, en el barrio de Gràcia, donde residen 40 personas en 17 viviendas.
También está comprometido un bloque situado en la calle Mare de Déu de Montserrat, en el Guinardó, con 65 vecinas distribuidas en 28 viviendas, además de dos bloques en la calle Travessera de Gràcia con 10 apartamentos y al menos 14 residentes. En total, un mínimo de 119 personas están implicadas.
Frente a la amenaza de desalojo, asociaciones vecinales y las cooperativas Sostre Cívic y La Dinamo han expresado su intención de adquirir estas propiedades y convertirlas en cooperativas. Tanto el Sindicat de Llogateres como las cooperativas demandan a la Generalitat y al Ayuntamiento el respaldo financiero necesario para llevarlo a cabo.
Desde hace tres años, el Sindicat de Llogateres y la Confederació Sindical d’Habitatge de Catalunya (COSHAC) colaboran con el sector cooperativo para promover la cooperativización de viviendas, un método para evitar desalojos de inquilinas y retirar las viviendas del mercado especulativo.
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