La medida busca cumplir con las exigencias medioambientales de la Unión Europea y podría encarecer cada depósito de gasóleo entre 5 y 6 euros de media en la Península y Baleares.
El panorama para los conductores de vehículos diésel en España podría experimentar un cambio significativo a lo largo de este año 2026. Tras un 2025 marcado por el récord histórico en las ventas de vehículos híbridos y eléctricos, el Gobierno español avanza en su estrategia de transición energética con una propuesta clave: equiparar el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) del gasóleo al de la gasolina.
Actualmente, el diésel se beneficia de un gravamen situado en el mínimo impositivo permitido por la Unión Europea, una ventaja fiscal que el Ejecutivo pretende eliminar para seguir incentivando la compra de vehículos electrificados. Esta medida, que se encuentra en fase de estudio para su aplicación este mismo ejercicio, alinearía la presión fiscal de ambos carburantes, reduciendo el atractivo económico del motor de combustión tradicional.
Una subida de casi 10 céntimos por litro
La traslación de esta reforma fiscal al surtidor tendría un impacto directo en el bolsillo del consumidor. Según estimaciones del RACE, la equiparación impositiva implicaría una subida media de 9,3 céntimos por litro de diésel. En términos prácticos, llenar un depósito de capacidad media supondría para el usuario un desembolso adicional de entre 5 y 6 euros.
En la actualidad, la fiscalidad sobre los carburantes en España es compleja. A las gasolinas sin plomo se les aplica un tipo general de 400,69 euros por cada 1.000 litros, sumado a un tipo especial de 72 euros. En el caso del diésel carburante, el gravamen actual según la Ley 38/1992 se sitúa en 78,71 euros por cada 1.000 litros de tipo general y 18 euros de tipo especial. Sobre la suma del precio del combustible y estos impuestos especiales, se aplica finalmente el 21% de IVA.
Excepciones fiscales: Canarias, Ceuta y Melilla
Es importante destacar que esta subida impositiva no afectará a todo el territorio nacional por igual. Las Islas Canarias, Ceuta y Melilla quedarán fuera de la aplicación del Impuesto Especial de Hidrocarburos estatal debido a sus regímenes fiscales especiales.
En el caso del archipiélago canario, el ahorro en el combustible se explica por su Régimen Económico y Fiscal (REF), que sustituye el IVA por el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC). Este tributo grava el producto con un 7%, frente al 21% de la Península. Además, la normativa autonómica fija gravámenes propios mucho más reducidos: 265 euros por cada 1.000 litros de gasolina y 222 euros para el gasóleo, lo que consolida a las islas como el territorio con los precios más competitivos del país.
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