Un nuevo análisis científico propone convertir la distancia entre la Tierra y la Luna en el mayor observatorio de la historia. Al instalar radiotelescopios en la superficie lunar, la humanidad podría multiplicar por diez su capacidad actual para ver las sombras de agujeros negros supermasivos, superando los límites físicos de nuestro planeta.
Hasta el día de hoy, el Telescopio de Horizonte de Sucesos (EHT) solo ha podido “fotografiar” dos agujeros negros: M87 y Sagitario A*. Esto se debe a que la resolución está limitada por el diámetro de la Tierra. Sin embargo, un estudio publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) este lunes 26 de enero de 2026 revela que usar la Luna como base de observación permitiría captar hasta 31 sombras de agujeros negros inalcanzables hasta ahora.
Superando el límite terrestre: VLBI Tierra-Luna
Para obtener imágenes de objetos tan lejanos y densos, los astrónomos usan la Interferometría de Muy Larga Base (VLBI), que simula un telescopio del tamaño de la distancia entre sus antenas.
• Límite actual: En la Tierra, la resolución máxima es de unos 10-20 microsegundos de arco (el diámetro del planeta).
• El salto lunar: Al integrar antenas en la Luna, la base del telescopio pasaría a ser de 384.400 kilómetros.
• Resultado: La resolución bajaría al rango del sub-microsegundo, permitiendo ver detalles nunca antes vistos de los anillos de fotones y la estructura del espacio-tiempo.
Candidatos y tecnología: El caso de la galaxia Sombrero
El estudio seleccionó 31 agujeros negros cuyo diámetro angular es mayor que la resolución que permitiría esta red Tierra-Luna.
• El objetivo estrella: M104, situado en el centro de la galaxia Sombrero. Según los científicos, bastaría una antena lunar de solo 5 metros para captar su sombra.
• Otros gigantes: Objetos como NGC 524 o NGC 1052 requerirían antenas mucho más grandes, de hasta 100 metros de diámetro, para tener la sensibilidad necesaria.
¿Dónde instalar los telescopios lunares?
Los investigadores del Observatorio Astronómico de Shanghái evaluaron cinco ubicaciones estratégicas:
1. Cara oculta: La ubicación ideal para protegerse del “ruido” de radiofrecuencia constante que emite la Tierra.
2. Polo Sur lunar: Una zona de gran interés internacional (donde se planea la estación ILRS) que permitiría observaciones a largo plazo.
3. Antípoda lunar: Situar un equipo a 180° de longitud ofrecería las mejores ventanas de observación para casi todos los candidatos seleccionados.
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