Las fuerzas armadas de Estados Unidos abatieron en el noroeste de Siria a un dirigente terrorista vinculado tanto a Al Qaeda como al Estado Islámico (ISIS), a quien responsabilizan por su participación directa en la emboscada que causó la muerte de dos soldados estadounidenses y un intérprete civil en diciembre pasado, informó este sábado el Comando Central estadounidense (CENTCOM).
El operativo tuvo lugar el viernes 16 de enero como parte de una serie de acciones militares emprendidas por Washington tras la muerte de ciudadanos estadounidenses en Siria. El CENTCOM identificó al objetivo como Bilal Hasan al-Jasim, un dirigente extremista experimentado que planeaba ataques y mantenía conexiones directas con el atacante de ISIS que abrió fuego contra personal estadounidense y sirio en Palmira el mes anterior.
En un comunicado, el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, destacó que esta acción evidencia la determinación de Estados Unidos para perseguir a los terroristas que amenazan a sus fuerzas. Añadió que no hay refugio seguro para quienes organizan, ejecutan o inspiran ataques contra ciudadanos estadounidenses y sus combatientes.
La operación forma parte de la denominada Operación Hawkeye Strike (“Ojo de Halcón”), bajo cuya ejecución las fuerzas estadounidenses y sus aliados han atacado más de 100 objetivos relacionados con la infraestructura y armamento de ISIS, utilizando más de 200 municiones de precisión.
Según el comando militar, en el último año se han capturado a más de 300 operativos del Estado Islámico y han sido eliminados más de 20 combatientes en diversos puntos de Siria, neutralizando amenazas directas para Estados Unidos y la seguridad regional.
Hace una semana, el CENTCOM anunció una segunda serie de bombardeos dirigidos contra múltiples objetivos de ISIS como represalia por la muerte de tres ciudadanos estadounidenses. El ataque ocurrido el 13 de diciembre fue perpetrado por un tirador solitario de ISIS, luego abatido, que irrumpió en una reunión entre soldados estadounidenses y líderes locales, causando tres muertos y varios heridos.
Desde la vuelta de Donald Trump a la presidencia, hace casi un año, Estados Unidos ha intensificado sus operaciones militares en al menos seis países, entre ellos Siria, Yemen y Somalia, principalmente a través de bombardeos selectivos con aviones y drones contra objetivos considerados estratégicos por Washington.
















