En las últimas semanas, se han registrado varios fallecimientos de personas sin hogar en diferentes ciudades de España, lo que pone de manifiesto la situación de vulnerabilidad crítica que enfrentan quienes viven en la calle, incluso con el incremento de los recursos de emergencia activados debido a las bajas temperaturas.
Entre finales de 2025 y principios de 2026, Barcelona ha contabilizado al menos cinco muertes de personas sin hogar en cinco semanas. A estos casos se suman dos fallecimientos en Cádiz en apenas 48 horas —un hombre de 78 años y otro de 55, conocido en el entorno del hospital Puerta del Mar—, además de otros ocurridos recientemente en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) y Torrevieja (Alicante).
Aunque el frío contribuye como factor desencadenante, no es la única causa. José Manuel Caballol, director de la organización Hogar Sí, explica a EFE que las personas sin hogar también mueren durante episodios de calor intenso. ‘‘Son muertes prematuras que en muchos casos podrían evitarse si se tuvieran condiciones de vida adecuadas’’, señala.
Las entidades sociales señalan que los dispositivos especiales para el invierno —como el incremento de plazas en albergues, las patrullas nocturnas o la distribución de comida caliente y mantas— resultan insuficientes. Algunas iniciativas solidarias, como la librería navarra Katakrak, que alberga a 16 personas, o la admisión de mascotas en recursos como el Albergue Princesa Letizia de Santander, ayudan a mitigar la emergencia, pero no resuelven el problema estructural.
Diversos estudios indican que las personas sin hogar tienen una esperanza de vida hasta 30 años inferior a la del resto de la población. El deterioro de la salud derivado de una vida prolongada en la calle incrementa el riesgo de enfermedades graves y muertes prematuras. ‘‘No es únicamente un problema estacional; la red de atención es insuficiente a lo largo de todo el año’’, destaca Caballol, que recuerda que en España existen unas 25.000 plazas para más de 40.000 personas sin hogar.
Hogar Sí y otras organizaciones reclaman políticas estructurales centradas en garantizar acceso a la vivienda acompañado de apoyo profesional, un modelo que ha demostrado eficacia en países como Finlandia.
Por su parte, Cruz Roja ha intensificado desde noviembre sus unidades móviles de Emergencia Social, proporcionando bebidas calientes, mantas e información sobre recursos disponibles, así como detectando posibles problemas de salud. En 2025, esta organización atendió a más de 23.000 personas sin hogar, ocho de cada diez hombres. Aunque el perfil predominante sigue siendo un varón de aproximadamente 43 años, se observa un aumento de jóvenes migrantes, extutelados, mujeres y mayores de 65 años.
Mientras tanto, diversas ciudades han puesto en marcha medidas excepcionales para combatir el frío. Barcelona atiende a más de 200 personas cada noche; Pamplona ha ampliado su red a 205 plazas; y Sevilla, Zaragoza, Bilbao o Vitoria también han reforzado sus recursos, aunque la demanda sigue siendo elevada.
Las organizaciones sociales coinciden en que la reciente sucesión de fallecimientos pone de manifiesto la urgencia de superar las respuestas de emergencia y abordar el sinhogarismo como un problema estructural que requiere soluciones constantes y duraderas.

















