A día 10 de enero de 2026, se han catalogado alrededor de 80.000 meteoritos en todo el mundo, cifra que subraya la relevancia del territorio antártico para la investigación científica. De acuerdo con recientes informes publicados en Nature Climate Change, más del 60% de estos fragmentos extraterrestres se han localizado en la superficie del hielo antártico, transformando este desierto helado en el mayor recolector natural de meteoritos a nivel global.
¿Qué explica la concentración de meteoritos en la Antártida?
Si bien la frecuencia de impactos no supera a la de otras áreas, las particularidades geológicas y climáticas del continente favorecen su recuperación, destacando:
• Alto contraste visual: En un fondo completamente blanco, cualquier fragmento oscuro resalta con facilidad, permitiendo identificar rocas del tamaño de una nuez que podrían pasar inadvertidas en otros terrenos.
• Preservación criogénica: Las bajas temperaturas y la escasa humedad actúan como un «congelador natural», protegiendo los meteoritos de procesos de oxidación y deterioro habituales en ambientes más húmedos.
• Zonas de acumulación (MSZ): El desplazamiento de los glaciares funciona como una cinta transportadora que obliga al hielo a ascender al topar con montañas o relieves ocultos. Posteriormente, la acción del viento y la sublimación elimina capas superiores de hielo, dejando expuestos y concentrados los meteoritos recolectados a lo largo de milenios.
Una velocidad crítica frente al deshielo
Un análisis publicado en 2024 en Nature Climate Change alerta sobre el riesgo para este valioso recurso científico. El calentamiento global provoca que meteoritos, al ser oscuros y absorber mayor radiación solar, generen un calentamiento local que hunde el hielo que los contiene.
• Pérdidas estimadas: Se calcula que por cada 0,1 ºC de incremento en la temperatura global, entre 5.000 y 12.000 meteoritos desaparecen de la superficie antártica.
• Proyecciones para 2050: Manteniendo las actuales tasas de emisiones, cerca del 25% de los meteoritos accesibles en la Antártida podrían quedar fuera del alcance de los investigadores.
ANSMET: cinco décadas buscando en el espacio
El programa ANSMET (Antarctic Search for Meteorites) permanece como el principal referente internacional. Desde su inicio en 1976, ha recuperado más de 23.000 especímenes, aproximadamente un tercio del total mundial. Gracias a este trabajo, se han identificado meteoritos procedentes tanto de la Luna como de Marte, lo que ha contribuido a reconstruir la historia del sistema solar.









