Una mujer italiana de 47 años recibió una indemnización de 470.000 euros tras haber sido sometida durante cuatro años a quimioterapia, corticoides y esteroides debido a un diagnóstico equivocado de cáncer. La sentencia, emitida por la Corte de Apelación de Florencia, aumentó considerablemente la compensación previa, que ascendía a 295.000 euros.
El suceso comenzó en 2006, cuando la paciente acudió para una intervención ortopédica común en el hospital de Volterra. En las pruebas preoperatorias se detectó una anomalía en el conteo de glóbulos blancos, motivo por el cual se pospuso la cirugía y se remitieron los exámenes al hospital universitario de Pisa (Aoup). Allí, tras efectuar biopsias de médula ósea e intestinal, los especialistas diagnosticaron un linfoma no Hodgkin tipo MALT, un tipo de cáncer de crecimiento lento que afecta al sistema linfático.
Convencida de padecer cáncer, la paciente comenzó en 2007 un extenso tratamiento oncológico que se prolongó hasta 2011. Sin embargo, una nueva biopsia realizada en un centro hospitalario de Génova descartó completamente la enfermedad, demostrando que había sido sometida a terapias por un tumor inexistente durante varios años.
Después de un intento sin éxito de resolver el asunto de manera extrajudicial, la mujer llevó el caso ante la justicia. La Aoup defendió que el diagnóstico y el tratamiento eran adecuados según el conocimiento disponible en ese momento. No obstante, la evaluación independiente ordenada por el tribunal determinó que no había evidencia suficiente para fundamentar el diagnóstico inicial ni los tratamientos aplicados, y que los síntomas no coincidían con un linfoma.
La Corte de Apelación reconoció un 60% de invalidez permanente, en contraste con el 40% establecido inicialmente, resaltando el impacto significativo en la salud física, emocional y laboral de la mujer. Además de las secuelas de la quimioterapia, la paciente —que trabajaba en el sector asegurador— tuvo que reducir su jornada profesional e incluso perdió temporalmente su permiso de conducir debido a su estado de salud.
El fallo supone una derrota importante para el hospital universitario de Pisa y se convierte en un caso representativo de las consecuencias derivadas de diagnósticos oncológicos incorrectos, ámbito en el que los tribunales italianos han reforzado su supervisión en los últimos años.











