El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro recibió el alta médica este jueves luego de someterse a varias complejas cirugías. Su regreso a prisión representa un nuevo episodio en una trayectoria llena de polémicas y controversias políticas en Brasil.
Fue ingresado al hospital el 24 de diciembre para realizarle cuatro operaciones consecutivas, dirigidas principalmente a tratar una doble hernia inguinal y un persistente hipo que le había provocado diversos problemas de salud.
Bolsonaro salió del Hospital DF Star en Brasilia a las 18:43 hora local, siendo trasladado en una caravana policial hasta la sede central de la Policía Federal en la capital. Actualmente cumple una condena de 27 años y tres meses por conspiración golpista tras perder las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.
La sentencia fue dictada por la Corte Suprema de Brasil y ha generado un intenso debate tanto nacional como internacional al basarse en su intento de mantenerse en el poder por medios ilegales.
Aunque su salud se ha visto comprometida, sus abogados volvieron a solicitar prisión domiciliaria por razones humanitarias, argumentando que las múltiples cirugías han deteriorado significativamente su condición física, lo que justificaría un ambiente más apropiado para su recuperación.
Sin embargo, el Tribunal Supremo rechazó la petición y ordenó su ingreso en la cárcel, una decisión que ha provocado la protesta de sus seguidores, quienes continúan manifestando su apoyo.
En una rueda de prensa previa al alta médica, el equipo médico informó que su estado es estable, aunque presenta episodios de hipo que dificultan su recuperación, aspecto que sus defensores utilizan para solicitar un trato más considerado en su situación legal.
Este caso refleja la profunda división política que atraviesa Brasil, con sectores que defienden al ex mandatario y otros que reclaman justicia por sus acciones durante su gobierno.
En resumen, la reincorporación de Bolsonaro a prisión tras su alta médica marca un nuevo capítulo en su turbulenta vida política, planteando interrogantes sobre su salud, el sistema judicial brasileño y las implicaciones para el futuro político del país.











