La visita del Rey Felipe VI a Gernika para participar en el homenaje a las víctimas del bombardeo de 1937, junto al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, estuvo marcada por las críticas del PNV. Justo antes de la ceremonia en el cementerio local, el presidente jeltzale, Aitor Esteban, señaló que el monarca español aún no ha expresado un gesto de “perdón” hacia quienes sufrieron el ataque aéreo llevado a cabo por la Legión Cóndor con apoyo italiano durante la Guerra Civil.
Esteban cuestionó el papel institucional de Felipe VI en el acto, describiéndolo como un simple “acompañante” del presidente alemán. Asimismo, recordó ante medios internacionales que la Jefatura del Estado actual “fue establecida por Franco” y que, a diferencia de Alemania —donde el régimen democrático surgió tras una “ruptura” con el pasado—, en España la Transición implicó una continuidad institucional respecto al franquismo. “La monarquía fue aceptada como un hecho consumado surgido de ese proceso”, afirmó.
El líder del PNV insistió en que “el Estado español debe ofrecer un gesto de perdón” a Gernika y sus supervivientes, muchos de los cuales asistieron al acto conmemorativo celebrado este mediodía. Frente a dicha demanda, destacó el “reconocimiento” hacia Steinmeier, cuyo país ha reconocido oficialmente la responsabilidad en el bombardeo y que concluyó en Euskadi su visita de Estado a España.
El programa incluyó la llegada del Rey desde Madrid a Bilbao y del mandatario alemán a Vitoria, donde fue recibido en el aeropuerto de Foronda por los diputados generales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Posteriormente, el lehendakari Imanol Pradales —quien la semana anterior también reclamó un “gesto de perdón por parte del Estado español”— recibió al presidente alemán en el Palacio de Ajuria Enea.
En paralelo, en las calles de Gernika se produjeron protestas organizadas por grupos radicales que se oponen a la visita, generando un ambiente tenso que contrastó con la solemnidad del homenaje oficial y la visita conjunta al Museo de la Paz.











