Zinedine Zidane, entrenador especialmente valorado por la afición del Real Madrid, recordó su incorporación al club en enero de 2016 y cómo consiguió conducir al equipo a conquistar tres Champions League consecutivas. En una conversación concedida al canal de YouTube de Hamidou Msaidie, el técnico francés detalló su enfoque laboral y su vínculo con los jugadores.
Inicio difícil pero con gran ambición
El técnico repasó sus comienzos dirigiendo al primer equipo: “Recuerdo que preparábamos un encuentro contra el Ebro cuando surgió la oportunidad de liderar al primer equipo. Al comenzar con el Castilla, tenía la ilusión de llegar al primer equipo, aunque tras perder tres partidos pensé que sería el final. Los días comenzaban a las 9 de la mañana y finalizaban a las 11 de la noche. Tenía claro el desafío que enfrentaba. Sabíamos que contábamos con el mejor equipo mundial. Observaba a los jugadores y confiaba en que, con trabajo, se lograrían grandes objetivos. No queríamos que las sesiones de entrenamiento fueran repetitivas”.
Motivación y preparación física como fundamentos
El francés indicó que cuando tomó el mando, el equipo estaba en una situación delicada físicamente y subrayó la importancia de inculcar el trabajo en conjunto: “Me reuní con los cuatro capitanes para explicarles mis expectativas y comprobar su compromiso. Cuando aceptaron colaborar, se instauró un ambiente positivo. Redescubrimos su motivación con una combinación de esfuerzo y disfrute. La condición física fue esencial”.
Zidane afirmó que confiar en el grupo fue crucial para superar a oponentes como Barcelona y Atlético: “Les expliqué que si nos enfrentábamos al Atleti o al Barça sin trabajar unidos, la derrota era segura. Sin embargo, si lo hacíamos, tendríamos posibilidades reales de ganar, y así sucedió. En enero no hubiéramos ganado, pero al final de la temporada logramos vencer a ambos: al Barcelona en la Liga y al Atlético en la Champions.”
El respaldo al jugador, factor clave
Acerca de su método como entrenador, Zidane enfatizó: “El equipo necesitaba sentir que el cuerpo técnico estaba a su lado. Eso es fundamental para fortalecer al grupo: estar presente para el jugador. Si no se comprende esto, no es posible durar en esta profesión. El apoyo es necesario; hay que demostrarlo. Para que el vestuario acepte las ideas que se quieren implantar, hay que ganarse su confianza. Con nosotros, disfrutaron mucho en todos los aspectos”.
Zidane, francés de 53 años, subrayó que su fórmula estuvo basada en el equilibrio entre trabajo, motivación y proximidad con los futbolistas, lo que lo convirtió en un referente para la historia reciente del club blanco.
















