A menos de tres días para la votación decisiva en el Congreso sobre la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, continúa firme en su intención de impulsar su propuesta principal, a pesar del rechazo explícito de Junts. La formación independentista catalana mantiene su bloqueo y demanda que la ley considere las particularidades de Cataluña, frenando momentáneamente cualquier avance.
Las enmiendas a la totalidad se debatirán el miércoles y decidirán si el proyecto sigue adelante o queda descartado. PP, Vox y Junts han presentado vetos que, al sumarse, totalizan 178 votos, suficientes para detener la ley. La CEOE y la patronal catalana siguen de cerca el proceso, mientras desde el Ministerio de Trabajo mantienen la esperanza de un cambio inesperado por parte de Junts, aunque reconocen que casi un año de negociaciones no ha logrado superar la oposición del partido de Puigdemont.
Ante esta situación, Díaz ha decidido no incluir al PSOE en las conversaciones, centrando el diálogo exclusivamente en el contacto técnico directo con Junts. La vicepresidenta afirmó que reintroducirá la propuesta si es rechazada y buscará respaldo en el Consejo de Ministros, subrayando su confianza y paciencia para continuar con la iniciativa.
Desde Sumar reconocen el riesgo de que la votación no prospere, pero confían en que la presión social mantenga el proyecto vigente a futuro, mientras Junts evalúa si ofrecer un margen de negociación al Gobierno o alinearse definitivamente con PP y Vox en la votación.
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