Vox ha optado por responder a las críticas internas a través de vías legales. El partido, encabezado por Santiago Abascal, ha presentado más de 36 querellas por difamación contra exmiembros que expresaron denuncias públicas contra la dirección nacional. De igual forma, han solicitado rectificaciones en torno a treinta ocasiones a diferentes medios de comunicación.
Ausencia de corrupción
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, comunicó estas iniciativas en una entrevista con RNE. Garriga defendió la transparencia del partido y se distanció de los dos principales partidos a nivel nacional:
“Somos la única formación sin casos de corrupción ni investigaciones pendientes, ni de sus líderes ni en sus finanzas. Actualmente, el PP y el PSOE representan dos caras de la misma moneda.”
Táctica frente a PP y PSOE
Según Vox, las denuncias de exmiembros forman parte de un intento por desviar el debate político. Garriga indicó que tanto populares como socialistas se muestran inquietos debido a procesos judiciales actualmente activos, refiriéndose concretamente a:
- El caso Ábalos: Procedimientos judiciales contra el exministro y exsecretario de Organización del PSOE.
- Caso Kitchen/Interior: Investigaciones enfocadas en altos cargos del Ministerio del Interior durante el gobierno de Mariano Rajoy.
Un partido sin irregularidades
Garriga subrayó que existe un interés tanto mediático como político por involucrar a Vox en un escenario similar al que afecta a los partidos tradicionales. “Vox quiere consolidarse como una opción política auténtica y mantiene una trayectoria limpia; no permitirán que se le asocie con esas causas”, concluyó. Además, reafirmó el compromiso de no dejar que las críticas internas perjudiquen la imagen de la organización de cara a los próximos procesos electorales.
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