La Administración del presidente estadounidense Donald Trump confirmó que Venezuela ha puesto en libertad a varios ciudadanos estadounidenses que estaban detenidos en ese país sudamericano. El Departamento de Estado de EE.UU. calificó este acontecimiento como «un paso significativo en la dirección adecuada».
En el comunicado oficial, la Administración Trump expresó un optimismo cauteloso, manifestando: «Aplaudimos la puesta en libertad de los estadounidenses retenidos en Venezuela». No obstante, no se ofrecieron detalles específicos sobre la cantidad, identidad o circunstancias que motivaron la detención de estas personas.
Medios estadounidenses como CNN reportaron al menos cuatro liberaciones. Esto ocurre en un contexto de tensiones políticas entre EE.UU. y Venezuela, dirigido por el presidente Nicolás Maduro, quien es una figura central en esta situación compleja.
El 3 de enero, tras la detención del mandatario venezolano, el Legislativo local anunció un proceso extenso de excarcelaciones como un gesto unilateral orientado a la reconciliación. Esta medida procura mejorar la percepción del Gobierno venezolano en la comunidad internacional luego de años de aislamiento.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y principal negociador del Ejecutivo venezolano, informó el lunes que se habían liberado 116 personas en esta nueva fase. El martes siguiente, elevó esa cifra a 400 liberaciones desde diciembre pasado.
Sin embargo, estas cifras oficiales han generado dudas entre ONG, familiares de los detenidos y partidos opositores que demandan un listado oficial con los nombres de quienes han sido excarcelados.
Por ejemplo, la organización Foro Penal ha confirmado solamente 56 excarcelaciones, mientras que la coalición opositora Plataforma Unitaria Democrática reporta 76 liberaciones. Esta discrepancia ha suscitado inquietudes sobre la transparencia del proceso.
Cabe recordar que en julio de 2025, con Nicolás Maduro aún en el poder, Venezuela liberó a diez ciudadanos estadounidenses a cambio de que EE.UU. repatriara a venezolanos presos en un centro de detención de máxima seguridad en El Salvador. Este tipo de intercambios muestra un patrón en las relaciones bilaterales, donde las excarcelaciones funcionan como herramientas dentro de un marco diplomático más amplio.











