Los periodistas David López Canales y Christian Bergmann llevaron a cabo un análisis exhaustivo durante tres años para desvelar la conexión entre el narcotraficante boliviano Roberto Suárez y el excomandante nazi Klaus Barbie. Según su investigación, esta alianza jugó un papel clave en la transformación del comercio internacional de cocaína y en el financiamiento del que definen como el primer “narcoestado” moderno.
Este trabajo se refleja en el libro de periodismo narrativo El narco y el nazi, publicado por Pepitas de Calabaza. La obra fue premiada con el XXXI Premio Literario Bodegas Olarra & Café Bretón, cuya entrega tendrá lugar este sábado en Logroño.
López Canales señaló que el texto detalla cómo Suárez y Barbie habrían utilizado fondos provenientes del narcotráfico para respaldar el golpe de Estado de 1980 en Bolivia, evento tras el cual el general Luis García Meza instauró la última dictadura en el país. Además, el libro examina la influencia del narcotráfico en América Latina, la presencia de nazis refugiados en la región, la represión implementada por las dictaduras asociadas al Plan Cóndor, y el papel de Estados Unidos durante la Guerra Fría.
La indagación comenzó tras descubrir unas memorias que la viuda de Suárez publicó, las cuales los autores consideraron incompletas. A partir de ahí, realizaron viajes a Bolivia, Europa y Estados Unidos, llevaron a cabo cerca de cien entrevistas y consultaron archivos y hemerotecas para reconstruir los acontecimientos.
Uno de los mayores desafíos, según López Canales, fue localizar a los protagonistas vivos después de más de cuarenta años. La familia de Suárez trató, afirmó, de minimizar la relación con Barbie, conocido como el “carnicero de Lyon”, mientras que los descendientes del exoficial nazi, aún residentes en Bolivia, se negaron a colaborar. También fue complicado establecer con precisión el rol de la CIA en el golpe de Estado y la posible conexión de esta agencia con Barbie.
El libro identifica a Bolivia como el origen del denominado “boom” de la cocaína, cuya demanda se extendió desde Estados Unidos hacia Europa en las décadas posteriores. Según los autores, la producción mundial de cocaína ha crecido significativamente, pasando de aproximadamente 125 toneladas anuales en los años ochenta a alrededor de 4.000 en la actualidad.
Para López Canales, estos sucesos representan el “génesis” de numerosas historias sobre narcotráfico que han inspirado recientes series y producciones audiovisuales. El periodista, autor también del ensayo ¿Una rayita? Por qué en España se consume tanta cocaína y no se habla de ello, publicado en 2025, considera “notable” que en España cerca del 14 % de la población haya probado esta droga alguna vez, una de las tasas más elevadas a nivel mundial.
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