El presidente estadounidense advierte sobre una posible acción contra la infraestructura energética de Teherán si continúa el bloqueo al tráfico marítimo internacional
La situación de tensión en el golfo Pérsico ha alcanzado un nivel crítico esta madrugada. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido un ultimátum al gobierno iraní, amenazando con atacar sus centrales eléctricas si no se garantiza el libre paso por el estrecho de Ormuz en un plazo máximo de 48 horas. Esta advertencia, de una intensidad sin precedentes, llega en el contexto de la escalada militar iniciada el 28 de febrero tras la intervención conjunta de Washington e Israel en territorio iraní.
Mediante su red social Truth Social, Trump fue contundente: «Si Irán no desbloquea completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en 48 horas a partir de este momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas centrales eléctricas, iniciando por la más grande».
Una operación militar de más de veinte días
El ultimátum coincide con el cumplimiento de más de tres semanas de cooperación militar entre los ejércitos estadounidenses e israelíes. Trump ha utilizado sus plataformas digitales para destacar los avances de la campaña, afirmando que ha «eliminado a Irán del mapa» y que los objetivos se consiguieron «semanas antes de lo previsto».
El presidente considera que la capacidad de respuesta iraní es nula: «Su liderazgo ha desaparecido, sus fuerzas navales y aéreas están destruidas y carecen de defensas». A pesar de esta supuesta ventaja, ha reiterado que no busca un alto el fuego ni acuerdos diplomáticos por el momento, subrayando que la estrategia militar está en una etapa avanzada.
Sobre la operación en el estrecho de Ormuz, Trump describió la reapertura como una «manipulación militar sencilla» y «relativamente segura», pero criticó la falta de acción de sus aliados, mencionando que la OTAN posee capacidad para intervenir, pero «hasta ahora no ha tenido el valor de hacerlo».
Postura de Teherán ante la Organización Marítima Internacional
En contraste, las autoridades iraníes mantienen una resistencia selectiva. El representante iraní ante la Organización Marítima Internacional (OMI), Seyed Ali Mousavi, señaló este domingo que el estrecho de Ormuz permanece abierto al tránsito de la mayoría de embarcaciones, exceptuando aquellas relacionadas con “países enemigos”.
En declaraciones recogidas por la agencia Mehr, Mousavi estableció que la navegación está condicionada a la coordinación previa con autoridades de seguridad iraníes. «La diplomacia sigue siendo la prioridad para Irán. Sin embargo, el fin total de la agresión y la confianza mutua son aún más importantes», expresó, haciendo referencia directa a las acciones de Estados Unidos e Israel como causantes del estado actual.
Teherán sostiene que cualquier progreso hacia la estabilidad regional depende del respeto a su integridad territorial y a sus derechos soberanos. Mientras tanto, el plazo de 48 horas impuesto por Washington continúa corriendo, poniendo bajo una alerta máxima la infraestructura energética iraní y la seguridad del tráfico marítimo internacional.
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