En una cita histórica en la Casa Blanca, el presidente norteamericano Donald Trump reunió a las principales compañías petroleras internacionales para analizar las oportunidades de inversión y recuperación del sector petrolero venezolano tras la captura reciente del presidente Nicolás Maduro. En este contexto, Repsol manifestó su disposición a «invertir significativamente» y aumentar su producción en Venezuela hasta por tres, alineándose con las estrategias de Washington para la zona.
Este viernes, casi una veintena de ejecutivos de grandes empresas energéticas, entre ellas Chevron, ExxonMobil, Shell, Eni y Repsol, participaron en una cumbre centrada en las posibilidades de inversión para reconstruir la industria petrolera venezolana, gravemente afectada por años de crisis y sanciones.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, aprovechó el encuentro para comunicar a Trump y a los demás directivos que la firma española está lista para realizar una inversión considerable en Venezuela y triplicar su producción de crudo en los próximos años, aumentando de aproximadamente 45.000 a unos 135.000 barriles diarios, siempre que se den las condiciones adecuadas.
Por su parte, Trump hizo un llamado a las petroleras para movilizar hasta 100.000 millones de dólares en inversiones privadas con el fin de revitalizar el sector energético venezolano, enfatizando que estos recursos provendrán exclusivamente del capital privado y no de fondos gubernamentales, contando con garantías y respaldo político desde Washington.
Además, la reunión de alto nivel contempló la posible expansión sustancial de la producción de compañías como Chevron, que podría crecer hasta un 50 % en un plazo de 18 a 24 meses, siempre que obtengan los permisos y autorizaciones pertinentes.
No obstante, firmas como ExxonMobil adoptaron una postura cautelosa, señalando que Venezuela sigue siendo un mercado «no inversionista» sin reformas legales, seguridad jurídica y modificaciones estructurales profundas, recordando sus experiencias anteriores de nacionalización y falta de protección legal.
Las vastas reservas petroleras venezolanas, entre las mayores del mundo, representan una gran oportunidad energética, pero también desafíos logísticos, de infraestructura y legales importantes. El plan de Trump busca transformar este potencial en realidades de mercado, respaldado por apoyo político y garantías para las inversiones, con el objetivo de asegurar el suministro energético y reducir la dependencia de otros productores internacionales.
Puntos destacados de la cumbre en la Casa Blanca
- Representantes de las principales petroleras globales participaron en una reunión en la Casa Blanca para discutir inversiones en Venezuela.
- Repsol confirmó su intención de triplicar su producción en Venezuela.
- Trump alentó inversiones privadas por hasta 100.000 millones de dólares en el sector energético venezolano.
- Chevron tiene potencial para aumentar su producción en un 50 % en dos años.
- ExxonMobil advirtió que el país sigue siendo «no inversionista» sin reformas estructurales.
La convocatoria liderada por Donald Trump con las grandes petroleras marca un nuevo episodio en la política energética internacional. Con Repsol como la principal europea con intención de triplicar su producción en Venezuela y el estímulo de la administración estadounidense hacia inversiones masivas, el objetivo es revitalizar uno de los mercados petroleros más importantes del mundo. Sin embargo, las condiciones legales y la complejidad estructural del entorno venezolano continúan siendo aspectos clave que podrían condicionar la viabilidad de este ambicioso plan de inversión global.











