El 26 de octubre de 2025, la Iglesia Católica recuerda a San Evaristo, Papa y mártir, reconocido por su dedicación y humildad en los primeros tiempos del cristianismo. En esta fecha también se rinde homenaje a otros santos y mártires que entregaron sus vidas a la fe, dejando una huella permanente en la Iglesia.
San Evaristo (Siglo II)
San Evaristo fue el quinto Papa de la Iglesia Católica, sucediendo a San Clemente I. Su pontificado, que transcurrió entre los años 97 y 105 d.C., fue fundamental para el fortalecimiento de la Iglesia primitiva. Se le atribuye haber establecido diversas reformas en la estructura eclesiástica, especialmente en la organización de las ceremonias litúrgicas y en la jerarquía de los obispos.
Además, San Evaristo es recordado por su coraje y compromiso en la predicación del cristianismo durante periodos de persecución. Como Pontífice, protegió la integridad de la fe cristiana, siendo una figura espiritual destacada en los inicios de la Iglesia. Según la tradición, fue martirizado por defender su fe, convirtiéndose en uno de los primeros Papas mártires. Actualmente, su memoria se celebra por su entrega y sacrificio.
Otros santos conmemorados en esta fecha
El 26 de octubre también se recuerdan a otros santos que marcaron la historia del cristianismo:
- San Amando de Argentorato: Obispo y defensor de la fe cristiana en Europa en el siglo VI. Su trabajo pastoral fue fundamental para la expansión cristiana en esa región.
- San Teodoro de Antioquía: Obispo y teólogo reconocido por su liderazgo en la Iglesia Oriental, fomentando la unidad cristiana y combatiendo herejías.
- San Felicísimo de Cartago: Mártir que fue ejecutado en el siglo III por su fe. Su valentía ante la muerte es recordada con respeto y devoción.
Reflexión final
La celebración de San Evaristo y de los demás santos del 26 de octubre de 2025 invita a meditar sobre la importancia de mantener la fe y el compromiso con el servicio a Dios. El liderazgo firme de San Evaristo y su dedicación a la Iglesia en sus comienzos nos recuerdan que la entrega y el amor a Dios deben mantenerse constantes, incluso en tiempos adversos. Su vida y ejemplo continúan siendo motivo de inspiración para quienes profesan la fe.











