El Kremlin ha incrementado sus advertencias internacionales tras el ataque sufrido por el buque Artic Metagaz. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, señaló que el gasero fue blanco de drones marítimos en aguas próximas a Malta. La responsable culpó directamente a Ucrania y alertó sobre posibles respuestas que podrían afectar la «paz y seguridad internacionales».
El incidente: Drones lanzados desde la costa libia
De acuerdo con el Ministerio de Transporte de Rusia, el ataque ocurrió el 3 de marzo mientras la embarcación transportaba gas natural licuado (GNL) desde el puerto ártico de Múrmansk.
- Ubicación: En las proximidades de las aguas territoriales de Malta.
- Modo de ataque: El Kremlin afirma que los drones acuáticos fueron lanzados desde la costa de Libia.
- Evacuación: Los 30 tripulantes, todos rusos, fueron rescatados mediante una operación conjunta entre los servicios de emergencia de Rusia y Malta.
Un navío incluido en la lista negra de la UE
El Artic Metagaz tiene un perfil especial. Pertenece a la llamada «flota fantasma» rusa, creada para evitar las sanciones impuestas desde Occidente.
- Es uno de los 600 barcos sancionados por la Unión Europea, con prohibición de entrar a puertos o recibir servicios de mantenimiento.
- Moscú sostiene que la carga estaba «documentada conforme a las leyes internacionales», pese a las restricciones económicas aplicadas por Bruselas.
Intensificación de la «guerra naval» ucraniana
Este ataque representa un avance geográfico importante en las acciones militares ucranianas. Hasta ahora, Kiev había centrado sus ataques contra la cadena logística energética rusa principalmente en el Mar Negro. La operación en el centro del Mediterráneo revela una nueva capacidad táctica y una estrategia de presión económica sobre las exportaciones gasísticas de Putin.
«Nos reservamos el derecho a adoptar medidas políticas y diplomáticas relacionadas con este suceso», declaró Zajárova, implicando que Rusia podría responder mediante acciones en organismos internacionales o ejerciendo presión sobre rutas marítimas estratégicas.
Contexto: Un Mediterráneo afectado por la inestabilidad
El ataque contra el metanero ruso se suma a la volatilidad en la región por el conflicto entre EE. UU./Israel e Irán. La simultaneidad de acciones contra petroleros en el Golfo Pérsico y gaseros en el Mediterráneo compromete la seguridad energética global, elevando los costes de seguros marítimos y los precios de los hidrocarburos.
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