Documentos recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos han evidenciado que el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein aportó al menos 113.000 dólares a Ben Goertzel, reconocido pionero en inteligencia artificial general (AGI). Esta contribución permitió al investigador satisfacer los requerimientos de mecenazgo privado establecidos por las autoridades de Hong Kong para obtener subvenciones públicas.
La pesquisa publicada por el South China Morning Post detalla que la relación entre Epstein y Goertzel se extendió durante aproximadamente veinte años, lo que facilitó la obtención de fondos gubernamentales por un total de 8,9 millones de dólares de Hong Kong (alrededor de 1,13 millones de dólares estadounidenses) entre 2010 y 2016. Epstein canalizó su respaldo a través de la organización sin fines de lucro Humanity+, actualmente presidida por Goertzel, para financiar el proyecto OpenCog, un software de código abierto desarrollado por el propio investigador.
Goertzel, fundador y CEO de SingularityNET y exdirector técnico de Hanson Robotics, utilizó estos recursos para cumplir con los requisitos de patrocinio empresarial del programa de subvenciones de la Universidad Politécnica de Hong Kong, a través de su empresa Novamente, que actuó como patrocinadora oficial de tres iniciativas universitarias.
La correspondencia interceptada revela que Goertzel solicitaba con regularidad montos entre 10.000 y 60.000 dólares anuales, incluyendo un correo electrónico de enero de 2010 en el que solicitaba 18.000 dólares, apenas seis meses después de que Epstein cumpliera una pena por delitos sexuales con una menor.
Tras hacerse públicos los documentos, Goertzel manifestó su «profundo pesar» por haber aceptado esos fondos, argumentando que en aquel momento la financiación para proyectos de inteligencia artificial era «extremadamente limitada» y que sus encuentros personales con Epstein no superaron las ocho horas en dos décadas, restringiéndose a intercambios sobre temas científicos. Además, negó estar al tanto de las actividades delictivas del millonario.
La Comisión de Innovación y Tecnología del Gobierno de Hong Kong recordó que sus procedimientos de evaluación para otorgar subvenciones son «rigurosos y periódicos».
La investigación destaca que, aunque no hay pruebas de que Goertzel conociera los crímenes de Epstein, este último logró insertarse en círculos académicos y científicos de alto nivel incluso tras su primera condena, financiando proyectos que vinculaban la ciencia con el patrocinio privado.
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