Este lunes, Rusia ha conmemorado el Día del Defensor de la Patria, una celebración que el Kremlin ha convertido en una demostración de fortaleza militar justo antes de que el conflicto en Ucrania alcance su cuarto aniversario. El presidente Vladímir Putin encabezó los homenajes dirigidos a casi dos millones de combatientes que han participado en el frente desde 2022, subrayando que «Rusia lucha por su futuro» en una guerra que, aunque oficialmente se declara con optimismo, no ha otorgado todavía la victoria definitiva prometida.
Durante una ceremonia formal en el Kremlin, Putin entregó nueve Estrellas de Oro a militares destacados como «Héroes de Rusia» y homenajeó a las unidades de defensa antiaérea encargadas de enfrentar diariamente las incursiones con drones sobre territorio ruso. «Su valor nos permitió llevar a cabo con éxito operaciones ofensivas en las áreas más complicadas», afirmó el líder ruso antes de colocar una corona en la Tumba del Soldado Desconocido. Asimismo, en un mensaje transmitido por televisión, prometió acelerar la innovación tecnológica militar para que su ejército obtenga una ventaja crucial para 2026.
A pesar del optimismo transmitido en el evento, la situación demográfica en el frente genera preocupación en el Kremlin. Por primera vez en cuatro años, el ejército ruso experimenta una pérdida de efectivos superior a la cantidad de reclutas voluntarios. Fuentes independientes estiman que las fuerzas rusas han sufrido más de 300,000 bajas mortales y un total que supera el millón entre muertos y heridos. Para paliar esta deficiencia, la prensa independiente reporta que Putin considera invocar la ley que protege infraestructuras críticas y movilizar hasta dos millones de reservistas. A diferencia de la movilización caótica de 2022, que provocó un éxodo masivo, este nuevo llamado se enfocaría en hombres con experiencia militar para mantener el control en las zonas anexionadas.
En relación con el desarrollo del conflicto, el Estado Mayor ruso difundió un informe optimista para 2025, afirmando haber ganado 6,700 kilómetros cuadrados y controlado más de 300 localidades, con avances en Járkov y Sumi para establecer una franja de seguridad. Moscú también sostiene que domina «más de la mitad» de Kostiantínivka, un punto estratégico clave para el avance hacia el norte de Donetsk. Sin embargo, instituciones como el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) y blogueros militares rusos presentan una evaluación más crítica. Se calcula que Rusia pierde en promedio 83 soldados por cada kilómetro cuadrado ganado, y el ISW reduce el control ruso en Kostiantínivka al 7%, contradiciendo la versión oficial.
La jornada también estuvo marcada por la reciente desconexión del servicio de internet satelital Starlink para las tropas rusas, un factor que analistas relacionan con la recuperación de más de 200 kilómetros cuadrados por parte de Ucrania en febrero. Finalmente, el aniversario coincide con restricciones crecientes en la red de mensajería Telegram, interpretadas por expertos como un intento del Kremlin por limitar las críticas provenientes de soldados y blogueros militares hacia la gestión del Estado Mayor, con el objetivo de reducir el descontento social ante la probable y masiva convocatoria a filas que se aproxima.
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