La Fiscalía de Innsbruck imputa al alpinista un delito de homicidio imprudente grave tras dejar a Kerstin Gurtner a tan solo 50 metros de la cima. El acusado, que actuaba como guía informal, desestimó las severas condiciones climáticas y la inexperiencia de la víctima.
El sistema judicial austriaco ha iniciado un juicio contra Thomas Plamberger, de 37 años, por la muerte de su pareja, Kerstin Gurtner, ocurrida en enero de 2025 en el Grossglockner, la montaña más alta de Austria. Plamberger se enfrenta a una posible condena de hasta tres años de prisión por lo que la Fiscalía considera una sucesión de graves negligencias que provocaron el fallecimiento de una mujer sin experiencia en alta montaña.
Según la acusación, Plamberger dejó a Gurtner, de 33 años, en una situación crítica: «indefensa, exhausta, con hipotermia y desorientada». El incidente tuvo lugar a solo 50 metros de la cumbre, que alcanza los 3.798 metros de altitud, tras una ascensión marcada por errores en decisiones técnicas y de seguridad.
Expedición negligente desde el comienzo
La Fiscalía sostiene que Plamberger, por su mayor experiencia, asumía la función de guía de la expedición y, por tanto, tenía la responsabilidad de proteger a su compañera. Sin embargo, la investigación indica que el alpinista obvió aspectos esenciales:
- Horario inapropiado: La subida comenzó demasiado tarde el 26 de enero de 2025, lo que causó que les sorprendiera la noche antes de finalizar la ruta.
- Equipo inadecuado: El acusado no advirtió a la víctima que su calzado no era adecuado para las condiciones de la montaña.
- Condiciones meteorológicas adversas: Continuaron la ascensión pese a vientos de 74 km/h y temperaturas de ocho grados bajo cero, circunstancias que exigían comenzar el descenso inmediatamente.
Auxilio insuficiente y comunicaciones poco claras
Un aspecto controvertido en el juicio es la gestión de la emergencia. De acuerdo con reportes policiales, Plamberger no solicitó ayuda ni emitió señales de socorro incluso cuando un helicóptero sobrevoló la zona a las 22:50 horas. Tras una llamada telefónica «poco clara» con los servicios de emergencia ya pasada la medianoche —en la que no indicó estar en peligro—, el alpinista silenció su teléfono móvil y lo guardó en su mochila.
Fue tres horas después, a las 03:30, cuando Plamberger volvió a llamar para pedir auxilio. En ese momento, ya había dejado a Gurtner sola sin ropa especial para el frío. Los equipos de rescate encontraron el cuerpo sin vida de la mujer a las 10:00 horas del día siguiente.
Discrepancias con los equipos de rescate
La defensa de Thomas Plamberger sostiene que hubo una respuesta tardía de los equipos de rescate de la Policía. No obstante, las autoridades policiales han negado esta versión, explicando que la gravedad de la situación no fue comunicada por el acusado hasta altas horas de la madrugada, lo que impidió una acción rápida que podría haber salvado la vida de la joven.
Ahora, el tribunal de Innsbruck debe decidir si la conducta de Plamberger se configura como homicidio imprudente grave, en función de su obligación de proteger a una persona sin conocimientos técnicos en un entorno tan peligroso.
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