La derecha y la ultraderecha deciden dejar de lado sus diferencias con el independentismo de Puigdemont para apoyar conjuntamente una reducción general de impuestos, mientras que la izquierda critica esta alianza calificándola de «Junts por la pasta».
El escenario político en España ha experimentado un cambio inesperado pero pragmático. En una decisión que sorprendió a los habituales aliados del Gobierno, el Partido Popular y Vox han optado por respaldar las principales iniciativas fiscales planteadas por Junts per Catalunya. Esta coalición busca impulsar una disminución significativa de la presión fiscal, complicando la estrategia económica de la Moncloa.
La alianza fiscal entre la derecha
La votación confirmó una coincidencia en materia económica que hasta el momento había estado oculta por el conflicto territorial. PP y Vox dejaron a un lado sus críticas al partido de Carles Puigdemont para respaldar sus propuestas:
- Reducción de impuestos: El plan contempla rebajas en el IRPF y ventajas fiscales para autónomos, aspectos que Junts ha señalado como requisitos para su apoyo en el Parlamento.
- El PNV se separa: En contraste con el bloque de derechas, el PNV se apartó de esta propuesta, rechazando la bajada generalizada de impuestos defendida por el partido de Puigdemont.
«Junts por la pasta»: fuertes críticas desde la izquierda
Los partidos que respaldan al Ejecutivo han reaccionado rápidamente. Desde la izquierda, acusan a Junts de negociar sus votos a cambio de beneficios económicos y califican de hipócritas a Feijóo y Abascal por pactar con quienes consideran «golpistas» cuando se trata de asuntos económicos.
“Muchos representantes ya comprenden por qué en Cataluña llaman a Junts ‘Junts por la pasta’”, criticó de forma contundente Aina Vidal (Sumar). Por otro lado, Pilar Vallugera (ERC) añadió que la formación de Puigdemont está «totalmente al servicio de las clases dominantes».
Consenso en contra de la regularización de inmigrantes
Este acuerdo fiscal no es el único motivo de confrontación. La coincidencia entre PP, Vox y Junts también se ha manifestado en materia migratoria, donde los tres partidos han unido sus votos en el Congreso para demandar la suspensión de la regularización de inmigrantes. Esta presión ha obligado al Ejecutivo a anunciar que aprobará la medida mediante decreto por la falta de mayoría parlamentaria.
Ante esta situación, el Gobierno de Pedro Sánchez enfrenta un desafío aritmético complejo: sus aliados para la investidura comparten más afinidades con la oposición de derechas en temas económicos de las que sus líneas políticas aparentan.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















