Portugal se encuentra ante una de las elecciones presidenciales más reñidas de las últimas décadas, programada para este domingo. Las expectativas son elevadas, ya que los analistas consideran probable una segunda vuelta, un escenario que solo se dio en 1986, cuando Mário Soares, candidato socialista, venció por estrecho margen al democristiano Diogo Freitas de Amaral.
Este año compiten 11 aspirantes a la presidencia, marcando un récord de participación. De ellos, solo una mujer figura entre los candidatos: Catarina Martins, excoordinadora del Bloque de Izquierda, aunque las encuestas no le atribuyen posibilidades significativas de éxito.
Según un estudio reciente del CESOP de la Universidad Católica Portuguesa, el líder del partido de ultraderecha Chega, André Ventura, lidera las preferencias con un 24% de intención de voto. Este respaldo ha catapultado a su partido, fundado en 2019, a convertirse en la segunda fuerza en el Parlamento.
André Ventura, con 42 años, ha liderado una campaña marcada por la controversia debido a mensajes con connotaciones racistas, que han requerido intervenciones judiciales, como la retirada de carteles con mensajes provocativos. Pese a ello, su ascenso en la política portuguesa ha sido rápido, obteniendo en las últimas elecciones legislativas el 22,56% de los sufragios.
En segundo lugar, según las encuestas, se coloca Antonio José Seguro, exsecretario general del Partido Socialista, con un 23% de apoyo. Seguro representa la única candidatura de izquierda entre los principales postulantes y su campaña se ha centrado en recuperar el respaldo de un electorado que recuerda su gestión durante periodos difíciles marcados por medidas de austeridad bajo el gobierno de Pedro Passos Coelho.
Aunque con una trayectoria consolidada, Seguro ha enfrentado críticas y desconfianza incluso dentro de su propio partido. Es reconocido por su experiencia en política europea y ha puesto especial énfasis en el sistema nacional de salud, un asunto de gran sensibilidad para los votantes portugueses.
Otro candidato relevante es João Cotrim de Figueiredo, exlíder de Iniciativa Liberal, con alrededor del 19% de intención de voto. Sin embargo, su campaña se ha visto afectada por acusaciones de acoso sexual y controversias derivadas de sus respuestas ante preguntas hipotéticas sobre posibles alianzas políticas, lo que podría impactar negativamente en su imagen ante el electorado.
Más allá de estos tres principales aspirantes, existen otros competidores, incluidos representantes del centroderecha que no deben ser descartados. Las encuestas reflejan un escenario electoral muy equilibrado, lo que evidencia la fragmentación política en Portugal.
El actual presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, ha desempeñado un mandato que va más allá de un rol meramente simbólico, actuando también como un moderador en la política nacional. Al concluir su segundo mandato, su legado influirá en esta elección y en el rumbo futuro de la política portuguesa.

















