Es habitual que los gatos se posen sobre los objetos que acabas de utilizar, como el portátil, la ropa, las gafas o tu lugar en el sofá. Este comportamiento no implica un desafío ni es una provocación. Forma parte del comportamiento habitual del gato, que refleja necesidades de tipo físico, emocional y social.
Confort y temperatura agradable
Una razón esencial es la búsqueda de calor y comodidad. Los gatos prefieren superficies cálidas y estables, y los objetos recién usados conservan el calor corporal de su dueño, por lo que resultan especialmente atractivos.
Para el gato, situarse en estos sitios representa una manera sencilla de mantener una temperatura cómoda sin esfuerzo adicional, algo especialmente relevante en una especie que dedica gran parte del día a descansar.
El olor como factor de seguridad
El sentido del olfato tiene un papel fundamental en la percepción del entorno por parte de los gatos, que reconocen los espacios más por el olor que por la vista. Los objetos personales suelen portar el aroma de su dueño, lo que resulta familiar y tranquilizador para el animal.
La ropa, los cojines, los cuadernos o los teclados conservan ese olor. Al tumbarse sobre ellos, el gato se rodea de señales conocidas que incrementan su sensación de seguridad y fortalecen su vínculo con la persona.
Identificación del territorio
Otra explicación tiene que ver con el marcaje territorial. Los gatos cuentan con glándulas que liberan feromonas cuando se apoyan o se frotan contra objetos, dejando así su olor.
Esta conducta no es agresiva ni implica dominancia, sino una manera tranquila de señalar que ese espacio forma parte de su entorno seguro.
Petición de atención
En ciertos casos, el gato busca también la interacción. Cuando cada vez que se sube al teclado recibe una caricia o alguna respuesta, aprende que ese comportamiento promueve el contacto social.
No lo hace con mala intención, sino que simplemente repite una acción que le permite obtener atención.
Comprender este comportamiento
Entender estas causas facilita la convivencia con el gato. No se trata de una invasión del espacio, sino de una forma de expresar comodidad, apego y comunicación.
Si esta conducta interfiere con la rutina, se pueden proponer alternativas como camas calefactadas, mantas junto a la zona de trabajo o lugares elevados, para redirigir el comportamiento respetando las necesidades del animal y también las tuyas.
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