El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto desplazarse a China del 13 al 15 de abril, realizando así su cuarto viaje a Pekín en poco más de tres años. Esta frecuencia resulta inusual para un jefe de Gobierno español y refleja el interés en fortalecer una alianza estratégica con el régimen de Xi Jinping, con el propósito de abrir nuevas oportunidades comerciales para compañías españolas y atraer inversiones chinas, en un escenario marcado por las tensiones entre China y Estados Unidos.
El Ejecutivo español sostiene que diversificar sus alianzas resulta fundamental para disminuir la dependencia de EE. UU., especialmente tras la política comercial variable del expresidente Donald Trump. Sánchez ha respaldado acuerdos internacionales como el de UE-Mercosur, renovaciones de tratados con México y negociaciones con India, pero destaca que las relaciones bilaterales con China se centran en tres metas concretas: abrir el mercado chino a firmas españolas, captar inversiones chinas en España y mantener un papel destacado en el ámbito internacional.
En visitas anteriores, Sánchez ha incorporado en su agenda a representantes de sectores clave, como el porcino, que intentan superar restricciones a las exportaciones causadas por aranceles chinos en represalia por medidas europeas relacionadas con vehículos eléctricos. Además, el Gobierno apunta a fomentar inversiones en energías renovables y automoción, siguiendo casos como el de la multinacional de baterías CATL, que participa con Stellantis en un proyecto en Zaragoza.
Aunque España mantiene una postura de distensión respecto a los derechos humanos, esta visita refuerza la política exterior de Sánchez orientada a una estrecha cooperación con Pekín, asegurando que ello no compromete la relación transatlántica. La visita coincide con el viaje previsto a China de Donald Trump a principios de abril, lo que evidencia la relevancia estratégica de los vínculos con el gigante asiático.
Con este recorrido, Sánchez se convierte en el presidente español que más veces ha visitado China en un periodo corto, cumpliendo con su compromiso anual. Su agenda refleja un impulso diplomático renovado en Pekín, donde en los últimos meses han estado otros líderes como Emmanuel Macron, Keir Starmer, Mark Carney y Micheál Martin, en un contexto donde la Unión Europea ajusta sus relaciones comerciales y políticas a nivel global.
El Gobierno subraya que el objetivo fundamental es equilibrar la balanza comercial con China, que actualmente es muy desfavorable para España: en 2025, el déficit bilateral alcanzó cerca de 39.000 millones de euros, un 14 % más que el año anterior. El sector porcino sigue siendo prioritario, y la diplomacia española consiguió, durante la visita de los Reyes en noviembre pasado, un protocolo de regionalización de exportaciones que permitió mantener el comercio activo durante la crisis causada por la peste porcina.
Este nuevo viaje busca afianzar la relación con Pekín como un pilar esencial de la estrategia económica y diplomática de España, apostando por la diversificación de mercados y la captación de inversiones estratégicas en un entorno global cada vez más incierto.
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