La humorista causó un momento de profunda atención en Antena 3 al compartir un testimonio hasta ahora desconocido, incluido en su reciente libro ‘Alzar el duelo’, donde describe cómo reprimió el trauma motivada por la culpa y la vergüenza.
Paz Padilla volvió este martes al programa ‘El Hormiguero’ para presentar su nuevo libro, ‘Alzar el duelo’, que se pone a la venta este miércoles 8 de abril de 2026. Durante la entrevista, la conversación sobre la resiliencia y el humor ante la pérdida se tornó en una revelación inédita: el abuso sexual que sufrió siendo apenas una adolescente.
Un trauma que la mente bloqueó
Durante la elaboración de su obra, la artista sintió la necesidad de contar una experiencia dolorosa que tuvo lugar cuando tenía 14 años. «La mente funciona de tal manera que bloquea esos hechos porque no contamos con las herramientas para procesarlos», explicó Padilla, refiriéndose a cómo reprimió el recuerdo del abuso durante años.
La persona que la agredió era alguien muy próximo a su familia y visitaba habitualmente su casa. «Nunca imaginé que alguien tan familiar pudiera hacerme daño», expresó visiblemente emotiva. Con el tiempo, el trauma comenzó a manifestarse mediante recuerdos fragmentados, episodios de taquicardia y ataques de ansiedad, sensaciones que inicialmente quiso negar al no reconocerlas como reales.
La carga de la culpa y el silencio ante su madre
Padilla habló abiertamente del motivo que la mantuvo en silencio. Principalmente fue la vergüenza y, en mayor medida, la culpa. «Pensaba que debía haber resistido o gritado, y por eso me culpaba», confesó a Pablo Motos. Asimismo, el temor a ser vista con lástima por la sociedad, sentimiento que rechaza, la mantuvo aislada en su dolor.
Uno de los momentos más sensibles fue cuando admitió que no pudo contarle lo ocurrido a su madre. «Nunca se lo dije, murió y todavía me cuesta mucho hacerlo», confesó entre lágrimas, explicando que le preocupaba que su madre sufriera por no haber podido protegerla. Para romper ese aislamiento emocional, Padilla reveló haber compartido esta experiencia con su hija, Ana, cuando llegó a los 14 años, con el fin de que ella nunca se sintiera sola ante una situación similar.
Consecuencias y proceso de perdón
La agresión, que según contó sucedió tras ser embriagada, dejó secuelas persistentes en su vida diaria, como evitar el consumo de alcohol por miedo a perder el control. No obstante, Paz Padilla transmitió un mensaje de esperanza y recuperación: «El primer perdón que tuve que dar fue a mí misma».
Tras años de trabajo personal, concluyó que reconocerse como víctima y aceptar a la niña que fue ha sido fundamental para superar un duelo que, afirmó, el tiempo por sí solo no cura sin ayuda profesional.
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