Marruecos alcanzó la final de la Copa de África tras vencer a Nigeria en una tanda de penaltis (4-2) en el estadio Prince Moulay Abdellah de Rabat, luego de un partido de 120 minutos sin goles. En-Nesyri anotó el penalti decisivo que desató la celebración en las gradas.
El encuentro fue disputado y equilibrado, con Marruecos dominando gran parte del juego. Brahim Díaz, jugador del Real Madrid, fue la principal figura ofensiva del equipo local, generando oportunidades y provocando una tarjeta amarilla para Bassey, aunque no logró marcar. Nigeria, en cambio, optó por un estilo más directo, apoyándose en la fortaleza física de Bassey y en Osimhen como referencia ofensiva, este último bien cubierto por la defensa marroquí.
Durante los noventa minutos reglamentarios, las ocasiones claras fueron limitadas. Abde y El Kaabi estuvieron cerca de anotar para Marruecos, mientras que Lookman tuvo la mejor oportunidad para Nigeria en la primera parte. Sin goles, el partido se extendió a una prórroga caracterizada por el desgaste físico y la cautela para evitar errores.
En el tiempo adicional, Marruecos mostró una mayor iniciativa con la entrada de En-Nesyri, aunque Nigeria pareció confiar en llegar a la definición desde los penales. Al terminar los 120 minutos sin goles, la serie se decidió desde los once metros.
La tanda de penaltis fue una prueba de concentración y precisión. Bono destacó al detener el disparo de Chukwueze. Mientras Nigeria falló algunos disparos, Marruecos mantuvo la compostura; Achraf Hakimi anotó con solvencia y después de que Bashiru empatara momentáneamente, En-Nesyri no falló el penal que clasificó a Marruecos a la final.
Con el apoyo de su público y una actuación sólida, Marruecos está cerca de conseguir el título continental. Nigeria, que mostró un buen desempeño hasta el último instante, se retira tras caer en la instancia más exigente del torneo.









