La periodista confiesa el duro proceso de rehabilitación de Charly tras su complicada operación de espalda y la posterior infección bacteriana que puso en riesgo su vida
Lydia Lozano atraviesa uno de los momentos más amargos de su vida personal. Tras un año 2025 marcado por la pérdida de su madre, Sol Hernández, la colaboradora se enfrenta ahora a la lenta y compleja recuperación de su marido, Charly. La salud del arquitecto sigue siendo la mayor preocupación para la periodista, quien ha reconocido visiblemente emocionada que la situación en su domicilio requiere ya de asistencia técnica especializada. «He tenido que alquilar una grúa para poder sentarle», ha confesado Lozano en sus declaraciones más recientes, subrayando el agotamiento físico y mental que arrastra desde hace meses.
La pesadilla para el matrimonio comenzó el pasado mes de octubre, cuando Charly se sometió a una intervención quirúrgica en la espalda con el objetivo de mitigar años de dolencias crónicas. Aunque la operación fue inicialmente un éxito, el postoperatorio se complicó de manera crítica al contraer una bacteria en el quirófano. Esta infección, que se extendió afectando a diversos órganos, puso en serio peligro su vida y le obligó a permanecer ingresado durante tres meses en el hospital.
Pese a que el «milagro» médico permitió que Charly recibiera el alta para pasar las Navidades en su hogar, la realidad de la convalecencia está resultando mucho más ardua de lo previsto. «Está muy cansado y debilitado. Va de la cama al sofá», relata la periodista, quien detalla que su esposo se desplaza ahora con extrema lentitud y bajo la supervisión constante de hasta cinco médicos especialistas.
Rehabilitación diaria y cuidados intensivos en el hogar
El día a día en el domicilio de los Lozano se ha transformado por completo para adaptarse a las necesidades de Charly. La colaboradora, haciendo gala de su característico sentido del humor incluso en mitad del llanto, ha comparado su situación con la de otras figuras de la crónica social: «No soy la Preysler; Charly está tan cuidado o mejor que Boyer. Ella le puso un hospital en su casa y yo lo tengo así, está como un rey», bromeaba ante los micrófonos de Europa Press.
Sin embargo, tras la anécdota se esconde una rutina de esfuerzo constante. Charly acude cada mañana a un centro de rehabilitación especializado con el fin de recuperar la masa muscular perdida durante su estancia hospitalaria. La debilidad es tal que la instalación de la citada grúa se ha hecho indispensable para facilitar sus movimientos básicos y garantizar su comodidad.
Para Lydia Lozano, este bache de salud de su marido se suma a un periodo de duelo profundo tras el fallecimiento de su madre y de su hermano en tiempos recientes. La periodista no oculta que el proceso es «muy lentito» y que, a pesar de los avances, la incertidumbre y el esfuerzo diario por mantener el ánimo de su esposo la mantienen en un estado de vulnerabilidad constante.
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