La Fórmula 1 que se estrena en 2026 representa un cambio significativo que ha generado opiniones divididas entre los pilotos: aunque la nueva normativa atrae a un mayor número de fabricantes, las sensaciones durante la conducción han sido objeto de crítica entre los protagonistas.
Los monoplazas presentados presentan una reducción en la carga aerodinámica y una potencia eléctrica incrementada hasta el 50%, con motores que pueden alcanzar puntas de 1.000 CV en cortos tramos rectos. Sin embargo, esta energía eléctrica debe recuperarse en cada curva, lo que obliga a los pilotos a administrar cuidadosamente las frenadas y la velocidad en las curvas para preservar potencia en las rectas. Esta complejidad ha sido motivo de críticas, incluso por parte de campeones destacados.
Lewis Hamilton describió los nuevos coches como “divertidos, similares a vehículos de rally”, aunque señaló que “ningún aficionado comprenderá la complejidad de administrar la energía, es absurdo, se necesitaría una formación universitaria”. Fernando Alonso mencionó que en algunas curvas los pilotos deben disminuir su velocidad hasta 50 km/h por debajo del potencial para conservar energía, lo que reduce el elemento de habilidad que solía marcar la diferencia. Max Verstappen fue más crítico al afirmar: “Esto no es Fórmula 1, es más bien un Fórmula E ampliado… y el resto es demasiado en contra de la competición”.
Por su parte, la FIA sostiene que la implementación de estos cambios es esencial para atraer a fabricantes importantes. Con motores híbridos que aportan el 50% de la potencia y el uso de combustibles sintéticos, se busca mantener la relevancia tecnológica y asegurar la participación de marcas como Ford, Audi, Honda, Mercedes, Ferrari, Toyota, entre otras, quedando Williams como la única escudería independiente.
El desafío es claro: la Fórmula 1 se ha convertido en un espacio de innovación tecnológica que cautiva a los fabricantes, pero esto podría hacerlo a costa de las sensaciones tradicionales al volante que atraen a los aficionados. La prueba definitiva estará en el Gran Premio de Australia: si las carreras demuestran un enfrentamiento cerrado hasta el final, los pilotos podrán adaptarse; si prevalece claramente el coche más competitivo, muchos puristas reclamarán el retorno de los motores V8, potentes y sencillos, que representan la esencia que convirtió a la Fórmula 1 en un espectáculo global.
En resumen, la F1 de 2026 destaca por su innovación y sostenibilidad, aunque puede limitar el disfrute de conducir al máximo rendimiento: ¿es esta la Fórmula 1 del mañana o un mero escaparate tecnológico?
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