Una auditoría externa que revisó los pagos en efectivo del PSOE ha confirmado la correcta gestión de la caja del partido y ha descartado cualquier irregularidad financiera, aunque destaca ciertos recibos «significativos» durante el periodo en que José Luis Ábalos fue secretario de Organización (junio de 2017 a junio de 2021).
Entre los casos más notorios se encuentra una comida para nueve personas en Valencia en Navidad de 2019 y una factura de 332 euros en un restaurante ubicado en Madrid. Este análisis, realizado por los especialistas en Derecho Financiero y Tributario Félix Alberto Vega Borrego y César Martínez Sánchez, inspeccionó recibos con montos entre 3 y 703,95 euros, algunos con menús infantiles incluidos y otros sin especificar los consumos.
Para determinar si hubo gastos excesivos, los auditores tomaron como referencia la dieta de manutención establecida en un real decreto de 2002, fijada en 53,34 euros por persona. De 2017 a 2019, menos del 5% de los recibos superaron esta cifra, mientras que en 2020 el porcentaje aumentó al 25%. Entre los gastos más señalados figuran una comida valorada en 193,5 euros en Aranda del Duero y una factura de 289,5 euros por tres menús en el restaurante El Lagar de Madrid.
La mayoría de estas compras se realizaron en restaurantes situados en el eje Madrid-Valencia, aunque también se registraron consumiciones en lugares como Vigo, Santiago, Santander, Sevilla, Bruselas y Brujas. En gran parte de los casos no se identificó al responsable del gasto, pero cuando se consignó un nombre, correspondía a Ábalos, su asesor Koldo García o el chófer Eduardo Cantos.
El informe además detectó recibos del mismo establecimiento en el mismo intervalo horario, lo que generó dudas sobre si se correspondían con almuerzos y cenas diferentes, aunque fuentes del PSOE señalan que podrían deberse a distintos integrantes del equipo de Ábalos. Entre los locales estudiados aparece el restaurante La Chalana, mencionado en informes de la Guardia Civil vinculados a reuniones sobre investigaciones en tramas previas.
A pesar de la existencia de estos «tickets» destacados, los auditores concluyen que no hay indicios de financiación ilícita y que la mayoría de las erogaciones eran habituales en el contexto de la actividad del partido.











