El Ejecutivo de Keir Starmer descarta sumarse al cierre del estrecho y apuesta por una coalición europea, mientras Trump equipara al primer ministro británico con Neville Chamberlain.
LONDRES (EFE) – La relación estratégica entre Reino Unido y Estados Unidos enfrenta una de sus pruebas más delicadas. Este domingo, desde Downing Street se indicó que el país no participará en el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz planteado por Donald Trump, contradiciendo las declaraciones del presidente estadounidense, quien había afirmado que Londres enviaría buques dragaminas para colaborar en la iniciativa.
Diplomacia por encima de la fuerza
Mediante un portavoz oficial, el Gobierno británico puntualizó que su principal objetivo es garantizar la «libertad de navegación» y la estabilidad económica global, evitando apoyar abiertamente la medida unilateral propuesta por Washington.
«El estrecho de Ormuz no debería estar sometido a ningún tipo de tributo. Estamos trabajando con Francia y otros aliados para conformar una coalición amplia que garantice la seguridad de la navegación», señalaron fuentes oficiales a la BBC.
Esta postura indica que Londres opta por una estrategia multilateral europea, distanciándose del enfoque unilateral de Estados Unidos después del fracaso en las negociaciones de paz en Islamabad.
Trump critica a Starmer: «Es un nuevo Chamberlain»
La reacción británica generó el rechazo del presidente Trump. En una entrevista a Fox News, el mandatario estadounidense denunció con dureza al primer ministro Keir Starmer, utilizando una comparación muy significativa en la historia política del Reino Unido.
Trump comparó a Starmer con Neville Chamberlain, el dirigente que en 1938 buscó apaciguar a Adolf Hitler mediante concesiones. «Véan al Reino Unido… Starmer afirma que enviará equipo cuando la guerra termine. Eso es como un mensaje de Neville Chamberlain», afirmó Trump, criticando lo que entiende como una política de «apaciguamiento» hacia Irán.
Divisiones internas en Reino Unido
La retórica de Trump ha sido calificada como «provocadora y desestabilizadora» por miembros del gabinete británico, como el ministro de Sanidad, Wes Streeting. Además, la oposición interna también ejerce presión para evitar una escalada bélica:
- Los Liberal Demócratas: Su líder, Ed Davey, instó a Starmer a evitar involucrarse en un conflicto que calificó de «innecesario».
- Posición oficial: Reino Unido mantiene que su presencia en Oriente Medio es limitada a «operaciones defensivas», permite que Estados Unidos utilice sus bases, pero rechaza participar en ataques directos contra territorio iraní.
Mientras Trump presiona por un bloqueo completo para «desminar» el estrecho, Londres busca mantener canales de diálogo abiertos, mostrando una relación cada vez más distante entre la Casa Blanca y Downing Street.
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