Este fin de semana, el Real Madrid vivió otra edición de la llamada “paradoja Valverde”. Aunque Fede Valverde ha destacado como lateral derecho en encuentros recientes, su desempeño en el centro del campo ha vuelto a suscitar dudas.
En la semifinal disputada en Arabia frente al Atlético de Madrid, Valverde fue clave: anotó un gol y brindó una asistencia, mostrando eficacia y participación destacada, pero lo hizo desde la posición de lateral derecho. Frente al Barcelona, se colocó más avanzado, en la zona del mediocampo, pero su contribución fue limitada: tuvo gran actividad en la circulación del balón (94 intervenciones, solo superado por Güler y Huijsen) pero careció de incisividad y capacidad para influir en el resultado. En resumen, aunque estaba en la posición correcta, su desempeño no convenció del todo.
El partido ante el Albacete en el estadio Carlos Belmonte evidenció aún más esta dualidad. Valverde mantuvo el control del balón, completó 80 pases con un 94% de efectividad y mostró confianza en los envíos largos (completó 12 de 13). Sin embargo, sólo 28 pases, que representan el 35%, llegaron al último tercio del campo, y únicamente uno provocó un disparo de un compañero. Desde el club reflexionan: “Parecía un halcón atrapado”. La creatividad y el instinto ofensivo estuvieron ausentes.
Curiosamente, sus mejores actuaciones esta temporada han sido desde el carril derecho. Ahí consiguió su único gol del curso, un disparo potente a 108 km/h ante el Atlético, y el 57% de sus 7 asistencias (4) han surgido desde esa posición, frente al 42% en la que jugó como mediocampista. Valverde admitió sobre su papel como lateral: “No nací para esa posición. Fue una solución de emergencia y hacerlo bien me dio satisfacción, pero siempre tuve dudas”.
Bajo la dirección de Arbeloa, la estrategia es clara: Valverde debe dejar de jugar habitualmente como lateral. Sin embargo, en el medio campo, la demanda es todavía mayor, por lo que requiere dar un paso adelante. Mientras tanto, el jugador continúa alternando entre dos roles que exhiben tanto su talento como sus limitaciones, una paradoja que parece comprender únicamente él.
















