El proyecto CaRD facilita la extracción de recursos esenciales del regolito lunar al concentrar la luz solar hasta 1.800°C, un progreso clave para el establecimiento de bases permanentes, en un contexto de competencia espacial con China y Rusia.
Actualmente, la Luna se ha consolidado como el principal objetivo para las potencias espaciales, relegando de forma temporal las iniciativas de colonización de Marte. Incluso Elon Musk, mediante SpaceX, ha ajustado su enfoque para obtener resultados en un plazo más inmediato. En este contexto, la NASA ha comunicado un avance tecnológico crucial en su iniciativa de producción de oxígeno mediante un proceso carbotérmico llamado CaRD, que permitiría obtener este elemento vital directamente del suelo lunar.
El método se basa en un espejo gigante y de alta precisión que concentra los rayos solares sobre un reactor capaz de alcanzar temperaturas de 1.800°C, generando así una reacción que libera el oxígeno contenido en el regolito, el polvo que cubre la superficie lunar. A diferencia de sistemas que emplean láseres potentes o procesos de electrólisis, este diseño optimiza la radiación solar disponible en el espacio con un uso eficiente de energía.
La utilización de recursos lunares y su potencial económico
El regolito lunar no solo es fuente de oxígeno, sino que también contiene metales como hierro y aluminio, según la NASA. El proceso de extracción permitiría además emplear los residuos para fabricar materiales como ladrillos o pavimentar caminos. Investigaciones paralelas estudian la posibilidad de inocular bacterias en este material para cultivar directamente sobre la superficie lunar.
Por otra parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) desarrolla su propia tecnología basada en la electrólisis de sales fundidas a 950°C. Entre sus innovaciones destaca la elaboración de un cemento espacial a partir de una mezcla de regolito y orina humana, buscando métodos constructivos sostenibles para una presencia humana prolongada en órbita lunar, en el marco del programa Artemis.
China y Rusia: una competencia creciente por la supremacía lunar
En la competición por la conquista lunar, China avanza rápidamente y tiene planificado un alunizaje tripulado entre 2029 y 2030. Además, en colaboración con Rusia, trabaja en la creación de una Estación Internacional de Investigación Lunar, que pretenden tener operativa en 2030 y completa en 2035. Esta instalación incluirá un reactor nuclear para asegurar un suministro energético estable para los numerosos científicos que allí residan.
Lograr una extracción automatizada y continua de oxígeno marcaría un hito para que la humanidad pueda regresar a la Luna, un lugar que no se pisa desde 1972, con la intención de establecer una presencia permanente.
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