En un avance significativo para la justicia transicional en España, la Fiscalía de Barcelona ha determinado que la activista independentista Blanca Serra fue víctima de torturas perpetradas por la policía franquista en 1977. Esta es la primera investigación penal en el país que, amparada en la Ley de Memoria Democrática de 2022, clasifica estos hechos no solo como maltratos, sino como crímenes contra la humanidad.
El fin de la impunidad interpretativa
Tradicionalmente, las denuncias relacionadas con crímenes de la dictadura se enfrentaban a la barrera de la Ley de Amnistía de 1977 y la prescripción de los delitos. No obstante, en esta ocasión, el Ministerio Público ha superado esta situación aplicando la nueva legislación de memoria, que pone en primer plano el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.
La fiscal de Memoria Democrática de Barcelona, Sara Gómez, informó personalmente a Serra que los abusos sufridos durante sus detenciones —especialmente la de febrero de 1977— reflejan una práctica sistemática de represión política. En el escrito fiscal se indica:
«Se causó violencia física y psicológica exclusivamente por su actividad política de oposición a la dictadura, en un contexto institucionalizado de opresión».
Un archivo agridulce: Reconocimiento sin culpables
A pesar del valor simbólico de la resolución, la Fiscalía ha pedido el archivo provisional del caso ante el juzgado. Esto no se debe a la inexistencia del delito, sino a la imposibilidad de identificar a los responsables materiales de las torturas tras casi cincuenta años.
No obstante, esta decisión abre tres posibilidades relevantes para el futuro:
- Estatus oficial: Blanca Serra es formalmente reconocida como «víctima del franquismo».
- Reapertura: Al tratarse de un sobreseimiento provisional, el caso podrá reabrirse si surgen nuevos datos o documentos que identifiquen a los agentes implicados.
- Vía Civil: La Fiscalía recomienda a la denunciante explorar «otras acciones judiciales» para obtener una compensación económica o patrimonial.
Un precedente para el futuro
Este caso establece una guía para numerosas querellas semejantes. Al investigar los hechos antes de archivar la causa por falta de autores, la Justicia española comienza a ajustarse a los estándares internacionales de derechos humanos, que exigen que el Estado indague los crímenes de lesa humanidad independientemente de la posibilidad de castigar a los responsables.
Blanca Serra, quien fue detenida en cuatro ocasiones entre 1977 y 1982, ve reconocido su relato de décadas de resistencia, marcando un hito en la forma en que se aborda judicialmente la represión de la Brigada Político Social.
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