El Ceuta se prepara para un encuentro que quedará en los archivos históricos. Este domingo, el estadio Alfonso Murube acogerá el enfrentamiento oficial entre el equipo caballa y la UD Las Palmas, que no se enfrentaban en competición oficial desde hace más de 60 años en Segunda División. Este partido, cargado de historia, supone una oportunidad para un Ceuta que busca cerrar el año dentro de la zona de ‘playoffs’.
La última cita en el Murube entre ambos conjuntos en la categoría de plata data de octubre de 1963. En aquella ocasión, el equipo local, bajo el nombre de Atlético de Ceuta, logró la victoria por 1-0 gracias a un gol de Curro. Esa plantilla, que contaba con jugadores como el portero Ginesta, los hermanos Ayala, Anta y Toto, logró mantener la categoría tras una complicada promoción. Diego Villalonga comenzó la temporada como entrenador, pero Pepín y Benavente se hicieron cargo durante un curso especialmente complicado.
Por su parte, la UD Las Palmas se impuso en la segunda vuelta con un marcador de 3-1 en el estadio Insular, apoyado en un ‘hat trick’ de Dévora. El tanto ceutí en ese encuentro lo anotó Espino, poniendo el empate momentáneo a 1-1. El equipo canario, dirigido por Vicente Dauder y con figuras como Guedes, Gilberto y Vegazo, acabó ascendiendo a Primera División, donde permaneció casi veinte años consecutivos.
Bassinga, un regreso esperado
Este encuentro tendrá también un significado especial para Aboubacar Bassinga. El centrocampista, cedido esta temporada por la UD Las Palmas al Ceuta, podría volver a jugar tras recuperarse de las molestias que le han tenido fuera en las últimas fechas. Considerado un talento destacado de la cantera amarilla, Bassinga ha sido un recurso importante como revulsivo en varios momentos del curso y está previsto que participe en el último partido del año en el Murube.
Con la memoria de 1963 como contexto y la intención de mantenerse en la parte alta de la tabla, el Ceuta afronta un partido que combina la importancia histórica con la ambición deportiva, frente a un adversario que el tiempo vuelve a poner en su camino.











