El presidente de Castilla-La Mancha advierte sobre la creciente «tensión social» y el distanciamiento de los valores de la Transición. En una entrevista marcada por la autocrítica, el dirigente socialista defiende la figura de Felipe González y expresa su preocupación por la prevalencia de intereses personales sobre el proyecto histórico del PSOE.
Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, realizó una intervención en la que mostró un claro reproche hacia la trayectoria actual de su partido y la gestión del Ejecutivo nacional. En una extensa charla en el programa ‘El Hormiguero’, el líder regional expresó su descontento con Pedro Sánchez, indicando que la política en España está sufriendo una «degradación» sin precedentes desde su experiencia personal y en la reciente historia democrática del país.
Según García-Page, la situación política actual está en el punto «más alejado de la Transición», la cual define no solo como un periodo histórico sino como un «método» que debería retomarse para propiciar entendimiento. El dirigente socialista alertó sobre un generalizado «malestar social» y señaló que el populismo está llevando a las «dos Españas» a un estado de confrontación constante entre «estás conmigo o contra mí».
Análisis de los resultados electorales y movimientos de voto
Un aspecto destacado en el análisis de García-Page fue el impacto de las decisiones de Moncloa en los resultados en diferentes territorios. Al recordar las elecciones en Aragón y Extremadura, señaló que la política nacional fue la principal causa de las derrotas del PSOE. «Lo pueden justificar como quieran, pero en Aragón fue la política nacional la que marcó la diferencia», afirmó, rechazando que la responsabilidad recaiga únicamente en los candidatos locales.
Además, advirtió sobre una tendencia preocupante para la izquierda: la pérdida de votos en barrios desfavorecidos a favor de partidos como Vox. Este cambio, según su interpretación, es un «voto de frustración» de ciudadanos que perciben que las decisiones gubernamentales se hacen en su contra, lo que representa un «error evidente en la política».
Defensa del PSOE y crítica a la subordinación a liderazgos
García-Page criticó la reducción del PSOE a un proyecto centrado en una sola persona, apuntando a Pedro Sánchez como el ejemplo actual. «Confinar un proyecto político a los intereses personales equivale a negar ese proyecto», afirmó, subrayando que el partido está por encima de sus dirigentes. En este sentido, defendió a Felipe González ante las críticas internas que ha sufrido, sugiriendo que tales ataques buscan desviar la atención de problemas mayores relacionados con la gestión internacional.
Manifestó su molestia al comentar las recientes declaraciones de Óscar López sobre el fallecido Javier Lambán. Para García-Page, atribuir responsabilidades a un compañero ya fallecido por los malos resultados electorales supone una «falta de humanidad» y se trata de «una de las críticas más duras escuchadas en un largo tiempo».
Distanciamiento con Ferraz y perspectivas políticas
La relación entre Toledo y la sede nacional de Ferraz está rota. García-Page admitió que no mantiene contacto con Pedro Sánchez y no teme represalias debido a su desacuerdo con la dirección del partido. «No se debe nada a quien ostenta el poder ni esta persona puede perjudicarte», dijo, descartando cualquier intención de participar en política a nivel nacional.
Respecto al futuro del presidente del Gobierno, evitó comentarios personales directos, aunque anticipó que «quedará en la historia de manera muy distinta a como él imagina». Por su parte, García-Page afirmó que su principal objetivo es lograr que España «se valore a sí misma», alejada de las influencias de los socios independentistas, a quienes acusa de forzar al país a replantearse su identidad.
Únete al canal de WhatsApp de Más que al día
Recibe las alertas de última hora directamente en tu móvil.
UNIRME GRATIS AL CANAL

















